Crees que podrías ser adicto a alguna sustancia, a un hábito o a alguna persona? Piénsalo.

Por lo general pensamos que la palabra adicción es exclusiva para alcohólicos y drogadictos, por lo tanto este concepto es irrelevante para algunos y entonces no creemos que debamos reflexionar sobre el tema.

¿Cuántas veces hemos repetido esta frase o se la escuchamos a alguien? 《 NO PODRÉ VIVIR SIN TI》

En el peor de los casos se vuelve una realidad y la persona entra en profunda depresión al no tener el contacto físico, visual o auditivo con el otro.

Adicción se define como el hecho de sentir una gran ansia física o psicológica por una sustancia, persona o hábito, la verdad es que hoy en día todos estamos luchando contra actividades que sabemos que realmente no producen felicidad y sólo nos generan un golpe de placer instantáneo.

Existen tres tipos de adicción; a una sustancia, a una actividad y a una emoción que es generada por una relación de codependencia y por supuesto, insana.

Aquí te presento una corta lista de algunas adicciones: el alcohol, la comida, el azúcar, el café, los juegos de azar, el internet, los videojuegos, la pornografía, el cigarrillo, etc…

Estos estimulantes nos producen una satisfacción instantánea; al experimentar una necesidad física o psicológica, buscamos tapar ese vacío con uno de estos elementos. Por ejemplo, tomas café porque te sientes cansado; comes de más porque te sientes ansioso. Buscas compañía a veces por que necesitas aprobación o para que te suban tu autoestima. 

Para reconocer tus propias adicciones debes dejar de hacer algo que sospeches que es tu adicción, es decir, si crees que eres adicto a las redes sociales, intenta no utilizarlas una semana; si en este lapso de tiempo experimentas ansias y un deseo intenso de conectarte, significa que eres adicto a las redes sociales.

Una vez que hayas identificado tus adicciones, es tiempo de tomar acción. Realmente, hacerlo es una tarea extremadamente complicada que requiere de todo esfuerzo y buena voluntad. Si no te atreves a tomar el riesgo de romper con estos paradigmas, será imposible para ti salir de tu adicción. 

Debes saber que el cambio sí es posible y reconocer que tu vida mejorará. 

Expón abiertamente tu deseo de cambiar tu estilo de vida y expresa tus sentimientos a las personas con las que compartes diariamente, esto te ayudará a soltar más fácilmente la sustancia o el mal hábito que te está acompañando, pues su amor y comprensión es fundamental para conseguirlo. 

También es fundamental reemplazar esas actividades por otras que te den alguna satisfacción personal, es decir, emplear el tiempo que dedicabas a ese mal hábito en construir nuevas experiencias para ti, como leer un libro, aprender algo que te apasione, conocer nuevos lugares y personas e incluso personas que te ayuden a cambiar tu vibración. Esto puede ayudarte bastante, sin embargo, no es suficiente, ya que las adicciones no provienen del exterior, sino que están arraigadas en la profundidad de tu ser, por lo tanto una solución completa no puede venir de cambios externos y es por esto necesario trabajar en tu interior. 

Es evidente que estos hábitos al producir cierto placer en tu mente y tu cuerpo no te dejarán ir tan fácilmente y es posible que entres en una batalla con tu conciencia y tu voluntad de un lado, y tu cuerpo y mente de otro. 

Por esta razón, si realmente quieres hacer un cambio en tu vida y eliminar tu adicción tendrás que estar muy enfocado en lo que quieres y conectar con tu interior.

        Somos renovados por la transformación de nuestras mentes

San Pablo

Para iniciar a reprogramarte, en principio te sugiero no suprimir o pelear con tus deseos físicos y psicológicos.

Lo conveniente es observarlos desde una perspectiva en tercera persona, es decir, cuando comiences a sentir un fuerte deseo o intensa ansiedad física o psicológica, no te permitas caer en la adicción ni intentes pelear contra ella, sólo observa con atención esa ansiedad que se está creando, sin juzgarla, ponte en posición de observación e indagación y analiza lo que te está aconteciendo.

Presta atención a todos los elementos que surgen y sin actuar espera a que la sensación desaparezca; manteniéndote quieto y alerta y observando con tu conciencia, podrás notar que aquella ansiedad que aparece se manifiesta en dos niveles: el primero a nivel corporal, experimentas una sensación fuerte en el estómago, en el pecho y puede que incluso tengas mucha agitación en las manos y piernas; el segundo a nivel psicológico, tu mente te bombardea de pensamientos tanto positivos como negativos para hacerte caer, pero recuerda, no te muevas, mantente quieto observando e indagando en tu interior. 

Pasado un buen tiempo puedes acudir a la compañía de alguien que sepa de tu proceso y te apoye con su compañía y palabras de aliento. 

Esta técnica es muy efectiva porque logras ver la necesidad que experimentas y además la compartes. No olvides que nunca estás solo y el universo dispondrá seres maravillosos que acudirán a ti cuando los necesites. 

Al reconfigurar tus paradigmas y extraer esa necesidad de tu vida comenzarás a experimentar una mayor libertad, recuperarás tus decisiones y tendrás la capacidad de tomar acciones con conciencia propia, dejarás de ser la víctima de una actividad o sustancia y en cambio te convertirás en un individuo completo con la capacidad de elegir qué camino tomar. 

Si logras abandonar esa necesidad de estimulaciones externas podrás concentrarte en lo verdaderamente importante para ti.

Serás dueño de tu tiempo y tu energía cuando dejes de depender de algo externo, obtendrás la paz que anhelas y dirigirás tus pensamientos y tus acciones a un estilo de vida que esté alineado con tu propósito en la Tierra.

Escrito por Adriana María Puin Mainieri, Adicciones