Todos hemos oído hablar de la “Libertad”, pero ¿Qué es la libertad? ¿Será que la hemos experimentado? ¿Acaso logremos experimentarla?.

Las respuestas a estas preguntas se encuentran guardadas en lo más profundo de nuestro Ser, pero nos hemos esmerado inconscientemente por ocultar esta verdad. 

Hay una programación, transmitida generacionalmente que impacta sobre nuestra identidad. Definimos un personaje con múltiples facetas y esta ilusión nos mantiene sometidos al mundo que creemos ver, alejándonos de nuestra verdadera esencia.

Bloqueamos nuestra visión para poder vivir un sueño que confundimos con realidad, pero que verdaderamente es una proyección ajena de mundos que estamos repitiendo y que no nos corresponde vivir, que no están alineados a nuestro propósito.

La libertad es la respuesta a todas nuestras plegarias, a todas esas preguntas que están en nuestro inconsciente, preguntas que vienen de este personaje que hemos fabricado y que solo serán resueltas si nos animamos a ir más allá de nuestra programación.

Mientras no seamos conscientes de que a cada instante tenemos la posibilidad de elegir, vamos a seguir dejándonos llevar por el sueño profundo y así seguir repitiendo una historia que no nos pertenece.  ¿Cuál es nuestra elección? la única que se nos ha dado es el libre albedrío, el poder de diferenciar aquí y ahora que es real y que es falso, lo que me separa de lo que soy y lo que me une a ello.  

Nuestra única elección no es entre dos opuestos sino que es entre negar o reconocer  mi divinidad.

Cuando me niego, pierdo mi propia libertad, salgo del estado natural de tranquilidad y armonía que es mío por derecho.  Cuando me niego, alimento la ilusión de un mundo en guerra donde para aspirar a la paz primero debo librar mil batallas, incluso contra mi mismo. 

La libertad es ese concepto que me regala el estar aquí y ahora y se dá cuando desarmo esta programación que me ha sido transmitida por generaciones, es cuando corro los velos que no me permitían reconocer lo que realmente soy. 

Para incursionar en la respuesta de este concepto, quiero compartir con ustedes una frase maravillosa de Bert Hellinger acerca de la libertad para postular la idea central de este artículo: 

    “Libre es aquél que sabe transformarse. Y sólo sabe transformarse quien es capaz de desprenderse y de seguir la gran marcha hacia lo desconocido,  aceptándose con buena voluntad.”

Bert Hellinger

Cada vez que nos proyectamos al pasado, nos perdemos en el temor y la angustia, resignificamos lo que nos está llegando en función de un recuerdo o una asociación de un acontecimiento anterior.  Perdemos así la oportunidad de vivir el regalo de la vida, perdemos la oportunidad de transformar todo ese ruido que está en nuestra mente por el silencio y certeza propias del ser de luz y amor que somos. 

Los conceptos son teóricos y la teoría sin práctica se traduce en acumular más ruido en nuestra mente, entonces en cuanto a la libertad, ¿Cómo podemos experimentarla?

Nuestra programación nos lleva a experimentar caos, solemos rechazar aquello que identificamos como “malo”. Así rechazamos parte de lo que realmente somos.  Escapamos de nuestra imagen reflejada, ese caos que se nos muestra trae información vital para nuestra sanación. ¿Realmente es malo? 

Este juicio es la raíz de nuestras ilusiones y de vivir presos en nuestras cárceles mentales, pues el universo es perfecto y nada puede ser rechazado, solo transformado. Seguiremos sumergidos en el caos mientras sigamos negando lo que es parte nuestra.

El caos es una de las más valiosas herramientas que nos son dadas para que logremos salir de nuestro sitio de confort, al experimentar caos podemos identificar que hemos elegido mal y que estamos sumergidos en un mundo ilusorio, un mundo que es necesario perdonar para transformar nuestra percepción e invertir nuestra mirada de afuera hacia adentro, y de esta manera desarmar  esta programación que nos fue transmitida. 

Es aquí donde podemos experimentar la libertad y aceptar, comprender, reconocer y apreciar todo lo que se nos está dando en nuestro presente,

Así convertirnos en nuestra mejor versión y vivir el propósito para el que fuimos hechos, ser amor.

Somos Amor y esta es quizá la mayor verdad de nuestro Ser, encontrarlo en nuestro interior nos lleva a experimentar la verdadera libertad y con ella podemos descubrir el propósito que nos corresponde vivir. 

Re-conocer la libertad es la verdadera razón por la que decidimos experimentar jugar este juego que llamamos “Vida”.

Escrito por César Augusto Esteban Rodríguez, Constelaciones Familiares.