Lección 216: No eres un cuerpo
Te miras en el espejo y no te gusta lo que ves: te sientes gordo, te sientes flaca, te sientes poco. O te llega un mensaje y alguien querido está mal de salud. En los dos casos hay un mismo pensamiento escondido detrás del dolor: «yo soy este cuerpo». La lección 216 de Un Curso de Milagros es un repaso, y va directo a ese punto.
¿Qué significa la lección 216?
Seguimos con el repaso, y te recuerdo que tienes que estar muy alerta a todos los pensamientos triviales, a todos los que se ligan a lo físico y a los que te llevan a desconectarte de nuestra fuente de vida. Hoy repasamos algo esencial, algo fundamental: cada vez que has pensado que eras un cuerpo, has hecho algo que te hizo sufrir.
Mira tu propia vida. Cada vez que asociaste tu mente con tu cuerpo, te culpaste, te sentiste mal, sentiste que valías poco, que estabas gordo o gorda, flaco o flaca, que no te gustabas. Te lo digo para que lo veas en tu vida, no para que me lo creas a mí.
¿Por qué cuesta tanto dejar de verte como un cuerpo?
Porque la misma idea sirve para sufrir por los demás. Si no sufres por tu cuerpo, vas a sufrir por el cuerpo de otros, y es el mismo grado de ignorancia. Si piensas que alguien querido es un cuerpo, te estás crucificando a ti mismo: ese es el sentido del repaso de hoy. Ahí se ve cuánto de nuestro dolor se alimenta de creer que el ser es el cuerpo.
Te hablo con respeto: si estás atravesando una pérdida, no se trata de apagar lo que sientes. Es un tema delicado que merece también acompañamiento humano y profesional, y puedes leer qué hacer hoy con el dolor cuando alguien que amas se muere.
Yo lo resumo así: Un Curso de Milagros no es un libro anestésico, ni para lograr la mejor versión de ti, ni para que te sientas más tranquilo. Es un libro para que entiendas que eres una parte de Dios, y que como Dios es eterno, tú también eres eterno.
¿Cómo practicar la lección 216 hoy?
- Vigila tus pensamientos. Presta atención a los triviales y a los ligados a lo físico: cómo te ves, cómo luce otro, qué le pasa a un cuerpo.
- Nota la conexión con el sufrimiento. Cuando algo duela, pregúntate si ese dolor viene de pensar que eres un cuerpo, o que lo es alguien más.
- Repite la idea del día. «No soy un cuerpo. Soy libre.» Y recuerda que sigues siendo tal como Dios te creó.
- Mira a los demás con otros ojos. Intenta ver al otro como el ser que es, no solo como un cuerpo.
- Vuelve a la idea las veces que haga falta. Es muy simple, pero a la vez muy profunda.
Si quieres otra puerta hacia esta misma idea, la lección 97: Soy espíritu te ayuda a mirar lo que eres más allá de la forma.
¿Qué cambia cuando te liberas de la idea del cuerpo? ¿Y si no sientes nada?
En la medida en que te liberas por completo de la idea de que la mente es el cuerpo, de que el ser, el alma o Dios son un cuerpo, empiezas a mirar con ojos espirituales y amorosos lo físico, y sobre todo empiezas a mirarte y a reconocer el ser que eres. Ese ser, nosotros le llamamos Dios. Y ese despertar nos lleva a un despertar colectivo, donde tú eres una porción de luz que va a iluminar.
Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada: es un repaso y se trata de volver sobre lo mismo con paciencia. Observa y repite. Si en algún momento ves que el tema del cuerpo o de una pérdida te desborda, no lo sostengas solo. Y si quieres entender mejor cómo se relaciona todo esto con lo que ves, puedes leer los 4 cuerpos del ser.
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