Lección 43: Dios es tu fuente, no la separación
Piensas en esa persona que tanto te hirió, o que creíste que te hería. La ves tan lejos de ti, tan ajena a lo que tú eres, que cuesta imaginar algo en común. ¿Y si la fuente de la que viene ella fuera la misma de la que vienes tú?
¿Qué significa «Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él»?
Con esta lección vamos entrando de lleno en lo que el libro de texto explicó tan bien. Y empiezo por algo que cuesta ver: la percepción no es parte de Dios. La percepción es impermanente, cambia, se modifica. El trabajo real es pasar de la percepción, de este mundo que veo y siento, al mundo que sé: el del conocimiento, el conocimiento de Dios.
Por eso el curso dice que en Dios no es que percibas, sino que la percepción no tiene función ahí. Estamos dentro del conocimiento; lo que cambia y cambia es lo que percibimos, eso a lo que se llama el sueño. El aprendizaje va llevándonos de esa percepción que tanto nos distrajo a empezar a ver lo estable, lo permanente, quiénes realmente somos.
Quizá hoy te preguntes cómo va a cambiar tu percepción otra vez. Te respondo que ese es precisamente el trabajo del aprendizaje, y que aquí el curso empieza a explicar, recién ahora, que existe una voz, la del Espíritu Santo, que funciona como mediación. Es una voz que está en tu interior, y que quizá en este mismo momento te está dando un mensaje.
¿Por qué todo lo que ves tiene la misma fuente?
Si Dios es mi fuente, es la fuente de todo. Entonces todo lo que veo, todas las personas con las que me encuentro y en las que pienso, también ocurren en Dios. Esa persona que quizá te hirió, o que pensaste que te hería, tiene la misma fuente que tú. No es una fuente separada.
Te añado un matiz importante: hay que sacarse la idea de un Dios humano, con tal cuerpo o tal carácter. Dios simplemente es la fuente de la vida. Si esta idea de ver sin separación te llama, puedes leer rechazar al otro es rechazarte a ti para ver el otro lado de la misma enseñanza.
¿Cómo practicar la lección 43 hoy?
Insisto en que hagas la práctica exactamente como el curso la propone, porque la lección está muy detallada: seguramente, al practicarla, te pasará lo que el curso explica. Los pasos son estos:
- Escucha y di la frase inicial: «Dios es mi fuente. No puedo ver separado de Él».
- Empieza a ver todas las cosas, y a cada persona, como unidas y no separadas.
- Permite que en tu mente aparezcan frases nuevas y verdaderas, que surjan del conocimiento de Dios: frases de perdón, de amor, de que puedes liberarte y sanarte.
- Aunque aparezca solo una, o apenas la intuición de un pensamiento, permite que sea.
Esa es la voz del Espíritu Santo, y no es una imagen lejana de un libro antiguo: está literalmente en tu mente. Para entender mejor cómo se reconoce, está qué es el Espíritu Santo según Un Curso de Milagros.
¿Qué cambia cuando lo practicas (y si no escuchas nada)?
Así es como empieza a llegar la certeza del conocimiento: dejamos de perdernos en una percepción que no es parte de Dios, pero que ocurre toda en esa fuente. Desde ahí se puede conectar directo con la fuente, aprovechar la percepción y sanarla, porque empiezas a ver desde el conocimiento.
Por eso hoy es un día clave: el Espíritu Santo aparece como una realidad y no como una imagen lejana, y empezamos a sentir a Dios como la fuente porque lo pedimos, lo sentimos y lo estamos practicando.
Si hoy no escuchas nada claro, no lo fuerces: se trata de permitir, no de exigir, y basta una intuición. La lección anterior del hilo, la lección 34 sobre ver paz en lugar de esto, y la siguiente, la lección 48 sobre por qué no hay nada que temer, te acompañan en el mismo camino.
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