Lección 8: Tu mente vive en el pasado
Estás en la cola del supermercado y, sin querer, tu mente repasa una discusión de hace años. Un minuto después ya está ensayando cómo será la próxima conversación difícil. ¿Dónde estabas mientras tanto? En ningún lugar real. De eso trata esta lección.
¿Qué significa «Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado»?
Te lo digo con claridad: esta es una de esas lecciones que, si la llevas a la práctica, hacen que haya un antes y un después en tu vida. Cuando reconocemos cómo funciona realmente la mente, empezamos a liberarnos de todo el paquete que hemos creado: la queja, la victimización, la culpa, el conflicto y el miedo.
El curso va más allá y te dice que cada vez que te centras en el pasado, o tratas de prever el futuro, no estás pensando en lo absoluto. A eso no se le puede llamar pensamiento: la mente, en ese momento, está en blanco. A mí me gusta decir que está completamente ignorante de sí misma.
¿Por qué esos pensamientos no significan nada?
Por una razón muy simple, que el curso te aclara aquí y también en el libro de texto: el pasado no existe. Cuando tu mente va hacia atrás está ciega, y cuando intenta prever el futuro tampoco puede saber. Lo único que hacemos entonces es proyectar nuestra ignorancia afuera.
Y con esos pensamientos, que no significan nada, lo único que conseguimos es generarnos dolor a nosotros mismos. Estamos creando una ilusión. Por eso importa tanto darte cuenta de que no importa qué pienses: si piensas desde el pasado, no estás pensando, aunque te lo parezca.
El curso hace una diferencia entre esta clase de pensamientos y los pensamientos santos, los pensamientos de Dios. Una mente que salta de una ilusión a otra no es lo mismo que una mente que piensa con verdad. Y ver esa diferencia ya es parte de la sanación. Si lo que recuerdas te duele mucho, no lo cargues solo: busca también acompañamiento profesional.
¿Cómo practicar la lección 8 hoy?
El curso es muy amable y te propone unos pocos minutos. Yo te digo algo más: si de verdad estás comprometido con sanarte, dedícale todo el tiempo que sientas. Estos son los pasos:
- Repite la idea de la lección y observa con completa claridad cómo está tu mente.
- Cuando notes que se centra en el pasado o intenta adelantarse al futuro, solo date cuenta: otra vez la mente fue al pasado.
- No juzgues tu mente, no luches contra ella y no te recrimines por tener esos pensamientos.
- No niegues lo que te pasó: el trabajo de hoy no es maltratarte ni borrar tu historia.
- Si un pensamiento te parece absurdo, puedes reírte de él, como hago yo, y volver a observar.
Fíjate en que no hay nada que hacer, salvo ser consciente. Si quieres ver cómo se conecta con lo que ya trabajaste, la lección 7, «Sólo veo el pasado» te muestra el mismo hilo desde la mirada, y la lección 9, «No veo nada tal como es ahora» lo lleva un paso más lejos.
¿Qué cambia si la practicas (y si no sientes nada)?
La conciencia es todo lo que necesitas en esta lección, y por eso es realmente liberadora. Cuando la mente vuelva a juzgar, tú solo observas. No pasa nada en la mente de Dios: allí no está ocurriendo nada de lo que tu pasado te cuenta. Y cada vez que lo ves, aflojas un poco el hábito de vivir desde lo que ya no existe.
Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada. Estas son lecciones preparatorias para liberar por completo la mente de los pensamientos egoístas, y aquí está la llave hacia los pensamientos de Dios. Si lo que te pesa es el recuerdo, en cómo soltar el pasado puedes seguir con la misma idea desde otro ángulo.
Quiero que te quede una cosa muy simple para llevarte al día: no tienes que hacer nada más que darte cuenta. No hace falta que arregles tus recuerdos ni que predigas qué va a pasar. Cada vez que vuelvas a observar, estás practicando la lección. Hoy es una lección santa; que sea un día bendito, con una clara conciencia de los pensamientos ligados al pasado.
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