¿Cómo aceptar la realidad cuando duele?
¿Cómo aceptar la realidad cuando duele?
Aceptar la realidad es decirle «tal como es» a lo que hay, sin resignarte: dejas de pelear con lo que ya es.
Imagina que te bajan el sueldo, o que amaneces con angustia, o que la persona que amas no es como esperabas. La mente quiere sustituir lo que hay por la imagen de cómo debería ser. Aceptar es lo contrario: tengo angustia, tal como es; está lloviendo, tal como es; mi jefe me bajó el sueldo, tal como es. No hay camino espiritual sin aceptación.
Pero aceptar no es resignarse. Si alguien te maltrata, no te resignas a eso: puedes tomar distancia y seguir amándolo. No tienes que cuidar a tu padre resignado: puedes pagar una cuidadora. La resignación no es espiritualidad.
La aceptación no es resignación.
Si lo que duele es una pérdida muy grande, un duelo, acompáñate también con un profesional. Y recuerda que no se acepta un poco: la aceptación es total, a las personas tal como son, sin esperar que sean otras.
Cómo trabajarlo
1. Dilo «tal como es»
Nombra lo que hay sin adornos: «tengo angustia», «me bajaron el sueldo», «ella no cambió». Y agrega «tal como es», sin pedirle que sea otra cosa.
2. Detecta tu sustitución
Fíjate si estás reemplazando a la persona o a la situación por una imagen mental de cómo debería ser. Reclamarle al otro que no sea como querías es esa sustitución.
3. Distingue aceptar de resignarte
Aceptar no es quedarte en algo que te daña. Puedes aceptar a la persona y a la vez tomar distancia o buscar otra solución, sin odio y sin quedarte.
4. Cambia la pregunta
En lugar de «¿cómo lo domino?» o «¿cómo le muestro mi enojo?», pregunta «¿cómo lo libero?». Muchas veces el problema es que estamos haciendo la pregunta incorrecta.
5. Hazlo total
La aceptación a medias deja volver al ego. Vuelve a decir «tal como es» cada vez que el dolor regrese, hasta que se vuelva natural.

