¿Cómo dejo de pensar en alguien que no me quiere?
¿Cómo dejo de pensar en alguien que no me quiere?
Dejas de pensar en alguien que no te quiere cuando dejas de esperar que cambie. Mientras esperas algo de esa persona, tu felicidad sigue en sus manos.
Miras el celular, repasas lo que dijo, armas la conversación en la que por fin lo entendería. Parece amor, pero es otra cosa: esperar que el otro haga algo. Y la palabra lo dice: esperanza viene de esperar. Esperar que el otro sea quien tú quieres. Nadie te ata a nadie; si algo te ata, es el ego, la proyección o la esperanza.
Fíjate además en dónde pones la atención. Si el ochenta por ciento está en esa persona, en el miedo a perderla, en lo que hará, ese apego va a pesar más que cualquier proceso de sanación, porque donde va tu atención generas tu experiencia.
Esperar que al otro le ocurra algo sigue siendo poner tu felicidad en manos del otro.
Lo que extrañas, además, no es del todo la persona: es la imagen que tenías de ella. Y esa imagen la llevas tú, así que también puedes soltarla tú.
Cómo trabajarlo
1. Escribe qué esperas
Anota lo que sigues esperando de esa persona: que escriba, que cambie, que un día se dé cuenta. Eso que esperas es lo que te ata, y es tuyo, no de ella.
2. Distingue a la persona de la imagen
Pregúntate si extrañas a la persona real o a la imagen que armaste de cómo sería. La dependencia no es hacia el otro: es hacia la imagen que tenías antes de que llegara.
3. Mueve tu atención
Donde pones la atención, vives la experiencia. Cada vez que notes que vuelves a ella, lleva la atención a algo de este instante: tu respiración, tus manos, lo que estás haciendo.
4. Respeta su elección
Si el otro no quiere, está en su derecho y en su libre albedrío. Puedes desearle bien sin quedarte esperando. No tienes que cargar su camino ni que te retrase el tuyo.

