¿Cómo tomar una decisión difícil?
¿Cómo tomar una decisión difícil?
Empieza por no decidirla por tu cuenta: la dificultad aparece cuando entra la mente del ego, y se atraviesa pidiendo que se te muestre qué hacer, no eligiendo tú primero.
Imagina que debes mudarte, dejar un trabajo o terminar algo, y llevas semanas dándole vueltas. Casi siempre ya elegiste en tu cabeza lo que quieres y después preguntas qué debes hacer. Ese es el problema: decides primero y preguntas después.
Un Curso de Milagros lo dice así: «Hoy no tomaré ninguna decisión por mi cuenta». Y no se dice con angustia, sino con la alegría de no saber y de permitir que lo que tienes que hacer se te muestre. En la mente real no hay decisiones difíciles; las únicas difíciles lo son para el ego.
Si sientes dificultad, es porque entró la mente del ego ahí, y ahí tienes que soltar.
Empieza el día preguntándote qué día quieres tener. Si la respuesta es paz, amor, entender para qué estás aquí, las situaciones empiezan a presentarse en esa dirección. Si es solo éxito afuera, te estás preparando para sufrir.
Cómo trabajarlo
1. Frena y mira si ya decidiste
Detente un momento y fíjate si ya elegiste en tu cabeza lo que quieres. Si es así, estás preguntando para que te confirmen, no para que te guíen. El mayor problema es decidir primero y preguntar después.
2. Empieza el día con una pregunta
Al despertar, escribe en un cuaderno: «¿qué día quiero tener?» y responde con paz, amor, claridad. Al final del día mira si te ayudó. Si lo pones en términos de éxito externo, ahí empieza el sufrimiento.
3. Di: hoy no decido por mi cuenta
Repítelo a lo largo del día, cada vez que tengas un momento de calma. No lo digas con tristeza: es la alegría de no saber y de permitir que lo que tienes que hacer se te muestre.
4. Toma la dificultad como señal
Si sientes peso o lucha, es que el ego entró en la decisión. No lo pelees: suelta el juicio sobre la situación y permite que esa energía fluya. A veces la puerta no era por ahí, o no con esa carga.
5. Si ya decidiste solo, vuelve
Cuando notes que juzgaste o decidiste por tu cuenta, frena la mente y observa; luego vuelve al punto de partida. Es un entrenamiento, como aprender el drive en el tenis: al principio la pelota se va a la red.

