¿Por qué tengo miedo al rechazo?
¿Por qué tengo miedo al rechazo?
Porque lo aprendiste: el miedo a ser rechazado es tan común que parece natural, pero es un patrón que se hereda y se repite, no algo con lo que naciste.
Vas a mostrar tu trabajo, a decir lo que sientes o a pedir algo, y se te cierra el pecho. En un encuentro, mientras hablábamos de esto, lo vi en todo el grupo, y me incluyo: la cantidad de miedo que tenemos a ser rechazados es tremenda. Nuestros padres rechazaron y fueron rechazados, y muchas veces no lo sanaron.
Es impresionante el miedo que tenemos de ser rechazados.
Y hay una trampa. Cuando temes que los demás te rechacen, muchas veces es porque primero te rechazas tú. En la medida en que puedas aceptarte por completo, empiezas a ver que los otros también te aceptan: lo que no aceptas adentro lo proyectas afuera. El trabajo no es conquistar la aprobación de nadie: comienza por casa.
La buena noticia es que, si uno se rinde, eso ya está liberado.
Cómo trabajarlo
1. Ponle nombre a quién temes
Escribe a quién le temes: tu madre, un jefe, un grupo. Ponerle cara y nombre al miedo lo vuelve algo que puedes mirar.
2. Pregunta si tú ya te rechazas
¿Qué parte de ti no aceptas? Probablemente es lo que temes que los demás vean.
3. Busca de quién lo aprendiste
Mira cómo rechazaron o fueron rechazados tus padres o tus abuelos. Reconocer que es heredado le quita el aire de verdad sobre ti.
4. Empieza por casa
Acepta eso que rechazas de ti antes de buscar la aceptación de otros. Cuando te aceptas, el miedo a que otros te rechacen se suelta.
5. Muestra lo tuyo y suelta el resultado
Rendirse no es resignarse: es dejar de querer que las cosas salgan como tú quieres. Pide o muestra lo tuyo, y deja que el otro lo reciba como pueda.

