Lección 5: Nunca me disgusto por lo que creo
Estás enojado con alguien que te dijo algo, o inquieto por un futuro incierto, y tienes clarísimo el motivo. ¿Y si no es ese? La Lección 5 de Un Curso de Milagros afirma: «Nunca estoy disgustado por la razón que creo». Es una lección fundamental, y llega después de la Lección 4, donde vimos que los pensamientos no significan nada.
¿Qué significa «nunca estoy disgustado por la razón que creo»?
Llega un punto en que, cuando uno comienza un camino espiritual, empieza también un camino de honestidad. Esta lección, de manera amable, nos dice que nos engañamos a nosotros mismos y que no vemos las cosas como son. Esa razón que pienso que es la que me disgusta no lo es.
Del mismo modo que vimos que los pensamientos no significan nada, vas a ver que ese disgusto tampoco significa lo que crees. Por eso es momento de empezar a observar de verdad.
¿Por qué nos cuesta aceptarlo?
Porque todavía vas a seguir con el cuento de que ese miedo, esa preocupación, ese problema es real. Tu mente se va a resistir a reconocer que todos los miedos, los disgustos, los problemas, las ansiedades y las angustias los estás creando tú. Y en ese estado de autoengaño decimos: creo que es por lo que me hizo el otro, creo que es por lo que me dijo, creo que es porque el futuro es incierto. Es el cuento que nos contamos en la mente, y llegó el momento de liberarlo.
Para esto no hace falta tener toda la teoría integrada. El Curso mismo lo explica en la introducción: no hace falta que lo creas. Basta con que hoy reconozcas, en un acto de humildad y de sabiduría, que la razón de tu disgusto no es la que piensas. Sea una depresión, una preocupación, miedo, ansiedad o ira, lo que sea que te desequilibre: no sabes cuál es, y hay algo más profundo ahí para liberar.
¿Cómo practicar la Lección 5 hoy?
- Lee con atención la explicación de cómo practicarla que trae la propia lección.
- Cuando algo te desequilibre, nombra lo que sientes: miedo, ansiedad, ira, tristeza, preocupación.
- Reconoce que no sabes por qué estás así, y que la razón que te cuentas no es la verdadera.
- Suelta tu justificación, tu argumentación y tu idea de por qué sufres.
Hoy es una gran puerta para empezar a conocer tu pensamiento, el espacio en el que podemos crear o generarnos dolor, y que todavía no conocemos. Suelta la idea de que sabes por qué te disgustas. Si te cuesta perdonar, te ayudará por qué me cuesta tanto perdonar a alguien.
Piensa en la última vez que te disgustaste. Seguramente tenías una explicación lista, bien argumentada, y a esa explicación te aferraste. Esta lección te pide algo humilde: dejarla a un lado, aunque sea un momento, y admitir que no sabes. No es una derrota. Es el primer acto de verdad hacia ti mismo, y no requiere que hayas estudiado el libro de texto ni que creas nada de antemano. Solo requiere honestidad, y esa honestidad ya es el comienzo del alivio.
¿Qué cambia cuando lo reconoces?
Cuando puedes darte cuenta de esto, vas a notar como si una llave girara en tu interior y destrabara algo. Se empieza a dar, ligeramente, una comprensión mayor. Reconocer que no sabes por qué sufres es la llave para soltar el cuento. Hemos manipulado la realidad y nos hemos engañado, y llegó el momento del amor, de la honestidad y de liberar la mente de la mochila que venimos arrastrando.
Al soltar tu justificación, y en ese perdonar, vas a empezar a experimentar una paz hermosa. Es un alivio que luego se convierte en profundidad. Sea lo que sea que te quite la armonía y la paz interior, no es por lo que crees. Si el sufrimiento es intenso, busca también acompañamiento profesional. Mañana continuamos con la Lección 6.
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