Lección 50: El amor de Dios es tu sustento
Estás en una reunión familiar. Sonríes, asientes, pones la cara de quien está a gusto, aunque por dentro no sientes ese agrado. O estás en un lugar donde algo te da miedo y piensas que te falta algo —lo que sea— que te haga sentir mejor. Si alguna vez te ha pasado, la Lección 50 es para ti.
¿Qué significa «El amor de Dios es mi sustento»?
Si vienes de la Lección 48, que trata de que no hay nada que temer, esta es una continuación natural. Te lo explico así: hay un amor que está ahora en ti, que te está dando la vida, y que vamos descubriendo a medida que soltamos pensamientos que no significan nada. Debajo de todo ese ruido, está ese amor. Reconozco que esta idea puede resultar desafiante e incluso difícil de integrar a la vida cotidiana, y por eso insisto en algo sencillo: empezar a practicarla y a observar.
El libro llama a lo que ponemos en su lugar «ídolos». Te recuerdo que este tema está muy desarrollado en el texto de Un Curso de Milagros, en sus últimos capítulos, y que tenemos muchísimos: confiamos más en cosas ídolas que en ese amor divino que de verdad está en nosotros.
¿Cuáles son tus ídolos y por qué cuesta verlos?
La lección nombra algunos que cualquiera reconoce: las píldoras, el dinero, la influencia, el prestigio, caer bien. Quiero aclarar un punto importante: el curso no te está diciendo que vayas desnudo por la calle. Lo que señala es que glorificamos lo externo: lo que tiene que ver con el cuerpo y con cómo se ve, y también lo que tiene que ver con la psicología. En lugar de conectar con el espíritu y con la realidad, intentamos caer bien, ser simpáticos, y tememos caerle mal a alguien o ofenderlo.
Así nos vamos escondiendo detrás de tantas cosas que cuesta ver nuestro verdadero sustento. Sobre las pastillas, te explico que el libro las llama «magia» porque tienen que ver con el cuerpo, y te recuerdo que existen muchos estudios del llamado efecto placebo, en los que personas se curan con pastillas que no hacen nada. Mi conclusión es que todavía idealizamos lo externo y no nos damos cuenta de que la sanación está en la mente y depende de reconocer ese amor original, del cual emanan los milagros. Esto no es una indicación médica: cualquier decisión sobre un tratamiento la tomas con tu médico. Lo que cambia es el lugar desde donde confías. Todo lo que quieras hacer o la ropa que quieras ponerte está bien, pero sigue siendo superficial.
¿Cómo practicar la Lección 50 hoy?
El libro propone dos prácticas más largas para que te centres en la frase. Yo resumo la actitud así:
- Centra tu atención en la frase. Haz las dos prácticas largas con certeza, con convicción y con entrega, sin tomarlas a la ligera.
- Ponla en el corazón. No se trata de analizarla; se trata de sentirla.
- No te hagas preguntas. Es la recomendación del curso. Y si aun así surgen, observa de dónde vienen en lugar de responderlas.
- Reconoce un ídolo del día. Por ejemplo, esa cara que pones para aparentar un agrado que no sientes, o el miedo que busca una salida externa.
- Observa el resultado. Solo haz la práctica y mira qué pasa en tu interior.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Te digo que quizá empiece a llegar una paz que reconoces como diferente de lo que llamabas paz, y que no sabes de dónde viene. Es lo que ocurre cuando sales de esa nubosidad de pensamientos que no apuntan a ningún lado y siembras un pensamiento real: de repente algo sucede en tu mente. Si hoy no notas nada, no pasa nada: la indicación sigue siendo la misma, practicar y observar, sin exigirte un resultado. Si lo que aparece es un sufrimiento intenso, contar con un acompañamiento profesional es también una forma de cuidarte.
Para seguir con la idea de reconocer lo que ya está en ti, puedes leer qué es la paz interior y cómo encontrarla y la abundancia espiritual que no se puede perder.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

