Lección 63: Mi perdón da paz a todas las mentes
¿Sabías que tu perdón no se queda dentro de ti? Seguramente nadie te lo contó. La lección de hoy llega después de la lección 62, perdonar es mi función y lo dice sin rodeos: cuando tu mente perdona, estás afectando a todas las mentes.
¿Qué significa «La luz del mundo brinda paz a todas las mentes»?
Esto ya se está descubriendo de diferentes maneras a nivel científico, y lo tienes que saber: tienes el poder de afectar a toda la mente humana. No lo descubres hasta que empiezas a decir «soy la luz del mundo»: no con orgullo, que da igual tu orgullo, sino con verdad, a través de la voz de Dios. Piensa en cómo funciona el condicionamiento: es como cuando alguien bosteza y otros bostezan, a un nivel supraconsciente, por decirlo así. Pues cuando tú perdonas, toda la mente está perdonando.
Si te parece esotérico, míralo en tu día a día. Fíjate qué experimenta el otro cuando estás con una mente perdonada y hablas desde un lugar luminoso. Usa como testigo esos momentos en que dices palabras que le llegan, esa luz que alumbra y cambia algo. No hay nada más santo. Pero, claro, primero tienes que haber perdonado. Si suena a mucho, empieza por observar un solo momento del día, y el camino lo tienes en qué es el perdón de verdad.
¿Por qué primero debo aceptar la salvación?
Lo único que se te pide es que aceptes la salvación para poderla dar. Escucha bien: hasta que no la aceptes, lo que das está manchado por el ego, atravesado, con oscuridad y con miedo, y eso es lo que estás dando. Das lo que piensas que eres; no puedes dar algo que no piensas que eres. Si piensas que te cuesta y alguien te pregunta por algo, le proyectarás eso: «es difícil, es complicado». No es verdad, y esto tienes que observarlo. Siempre que tus pensamientos no son de amor incondicional, estás mintiendo, y ese es el trabajo del perdón. Algo parecido lo explico en por qué lo que das te lo das a ti.
La lección te recuerda que eres el instrumento que Dios designó para la salvación del mundo. Estamos en un mundo dormido, pero algunos están despertando. Tú elegiste despertar un mundo dormido: viniste a este plano y dijiste «quiero cambiar algo, quiero ayudar en este despertar». Eso no tiene que ver conmigo ni con tus padres. Todos tuvimos padres diferentes y todos estamos aquí, recibiendo algo tan simple. Entrónate en ese lugar y agradece a tu ser profundo, a tu alma, por la valentía de venir a ser parte de este despertar.
¿Cómo practicar la lección 63 hoy?
Hoy es un día de alegría, de felicidad, de apertura y de expansión. Pero ten claro algo: el día va a estar cargado de pensamientos tontos. Estos son los pasos:
- Repite la idea de hoy durante el día.
- Entrénate para observar esos pensamientos tontos cuando aparezcan.
- Reemplaza cada uno por un pensamiento divino, sin pelearte con el anterior.
- Reconoce que eres la luz del mundo, y que al reconocerlo estás afectando a toda la mente.
- Observa cuándo tus pensamientos no son de amor incondicional y deja que el perdón haga su trabajo.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Benditos somos, y benditos son todos los que despiertan. Los que no, también lo son: simplemente no se dieron cuenta. Despertar es una cuestión simple de darse cuenta, y eso es lo único que se le llama despertar. Si hoy sientes que no pasa nada, no lo tomes como un fallo: el poder que hay en tu interior viene de Dios y no depende de que lo notes. Mañana seguimos con la lección 64, que no me olvide de mi función. Bendito seas.
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