Lección 62: Perdonar es mi función
«¿Cómo puede haber un Dios con el mundo que vemos?» Es una pregunta que muchos se hacen después de leer una noticia. La lección de hoy tiene una respuesta incómoda y liberadora. Viene después de la lección 61, soy la luz del mundo: ayer vimos esa claridad, y desde esa luz no podemos hacer otra cosa que perdonar.
¿Qué significa «Perdonar es mi función por ser la luz del mundo»?
El Curso te lo aclara: el único propósito que hay en el mundo es perdonar, porque estamos creando un mundo de demencia. Y cuando no perdonas, sigues viendo el mismo mundo. Lo que no vemos es que ese mundo lo estamos creando nosotros, los seres humanos fragmentados, desconcentrados de nuestro verdadero propósito y separados. Mira el planeta: el único problema que hay se llama el ego humano. No hay otro. La vida sigue siendo, y la mente de Dios, que es infinita, se expresa de la forma que sea.
Por eso tenemos que empezar a perdonar el mundo que construimos, incluso eso que llamamos ciencias sociales y ciencias naturales. Todo eso está en nuestra mente, y la mente de Dios es perfecta. Mientras no lo entiendas con claridad, vas a seguir en la montaña rusa emocional. Tu función en este mundo es perdonar todo, sin dejar nada afuera. No es una idea para entender con la cabeza y archivar: es lo que ordena todo lo demás.
¿Por qué el perdón es un regalo que te das?
Porque cuando juzgas, el que experimenta el juicio eres tú. Piensas que estás juzgando al otro, pero te cuento algo: si yo me perdoné, tu juicio no me llega. Y si tú ya perdonaste, reconociste tu función. Imagina el mundo cuando todos perdonemos: eso es la expiación y esa es la salvación. Puedes profundizar en qué es el perdón de verdad.
Dios, como vimos, no tiene que perdonar, porque Dios nunca juzgó. Pero como nosotros sí hemos juzgado y hemos creado un mundo en base a juicios, nos toca perdonar. Es nuestro propósito y nuestra función. Por eso el Curso lo plantea como un regalo y no como una obligación: perdonar es lo que te devuelve la paz.
¿Cómo practicar la lección 62 hoy?
Entrena tu mente de manera sistemática, casi obsesiva, y lleva el perdón, y el perdón, y el perdón. Estos son los pasos:
- Úsala tan frecuentemente como te sea posible durante el día.
- Siéntate los minutos que indica el Curso y haz la práctica. No esperes frutos de una semilla que no fue regada.
- Deja que pensamientos afines acudan a ti libremente y observa qué sucede cuando dejas tu mente libre.
- Permite que la frase sea un propulsor de otras frases: pensamientos de Dios que tu mente separada jamás habría pensado.
- Haz que la palabra que gane en tu mente durante el día sea perdón: el perdón es el puente hacia Dios.
Si te cuesta, puedes apoyarte en perdonar en tres pasos: observar, esperar y no juzgar.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Cuando esos pensamientos no se quedan solo en tu sesión de práctica, sino que los tienes durante todo el día y reconoces que la voz de Dios te habla todo el día, vendrá alguien, te tocará la puerta y esos pensamientos saldrán a través de tu boca. Lo que vas a vivir es un milagro. Hoy vas a reconocer tu propósito, tu función, y vas a empezar a experimentar el milagro de haberlo reconocido.
Si hoy no notas ningún pensamiento especial, no lo tomes como un fallo: vuelve a sentarte y a regar la semilla. Y gracias por hacer estas lecciones: estamos sanando, estamos despertando, estamos recordando. Mañana seguimos con la lección 63, la luz del mundo brinda paz a todas las mentes.
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