Lección 70: Mi salvación procede de mí
Si pudieras señalar con el dedo qué te falta para estar en paz, ¿qué dirías? Una persona distinta, un trabajo mejor, una respuesta que no llega. Esta lección empieza justo ahí. Viene después de la lección 69, donde atravesamos las nubes que ocultan la luz, y da un giro: lo que buscas afuera ya está en el mismo lugar donde crees que está el problema.
¿Qué significa «Mi salvación procede de mí»?
Esta es una lección que a mí me fascina, porque simplemente es verdad. En nuestra mente, a un lado está la culpabilidad y a un lado está la salvación, y es en el mismo lugar. Desde lo que enseña el Curso, la culpa no tuvo nada que ver con lo que alguien hizo, sino con una idea en tu interior: la de que puedes ser culpable de algo. Fue la ilusión de ser quienes no somos la que nos asentó en la culpabilidad, en el resentimiento y en el miedo.
Dios ni te condena, ni te juzga, ni opina si lo que haces es bueno o malo. Te crea desde el amor: ese es el único acto. Después tenemos libre albedrío para crear el mundo ilusorio que elegimos, uno de lucha, de guerra, de separación. Y hoy es el momento de reconocer dónde está ese mundo. Si quieres profundizar en esa idea, mira quién es Dios, más allá de un señor enojado.
¿Por qué buscamos la salvación afuera?
Porque lo hemos hecho toda la vida. La buscaste en una pareja, en una profesión, en una religión, en una cultura, en un concepto de ti mismo: quizá el de ser un ser elevado, o el de ser tal o cual cosa. Son conceptos. Tú eres la verdad, la vida, el amor. Por eso el Curso te dice que nada externo a ti puede salvarte ni brindarte paz. Y si tu paz es perturbada, es por tu propia ignorancia del amor que eres. Sobre esa búsqueda de felicidad, puedes leer por qué nadie te puede dar la felicidad.
Si detrás de tu culpa hay un dolor muy hondo, acompáñate también de un profesional; esta lección no reemplaza ese apoyo. Lo que ella te muestra es hacia dónde mirar.
¿Cómo practicar la lección 70 hoy?
- Cierra los ojos y recorre todas las fuentes externas donde buscaste salvación: personas, trabajo, religión, cultura, la imagen que tienes de ti.
- Reconoce que ninguna de esas fuentes puede dañarte ni perturbar tu paz.
- Ubica el lugar donde todavía queda algo de culpabilidad: ahí mismo está la salvación.
- Suelta la idea de que algo externo puede salvarte o dañarte, y repite la idea del día durante la jornada.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Hay una frase de esta lección que para mí es de tatuaje, para que la anotes y la lleves contigo: la idea de hoy te pone a cargo del universo. Te descubre en tu verdadero lugar, el de ser creador universal. Y como en el efecto mariposa, cuando tu luz interna sale, alumbra todo lo que toca, incluso cosas que tú no ves. No tienes idea del poder que tienes, porque es el poder de Dios.
En la mente de Dios todo ya es perfecto; nuestro trabajo es descubrir esa salvación. Después lo que hagas con tu cuerpo es maravilloso: tienes para crear, comunicar, expandir, alumbrar, soñar y volar alto. Solo hay que sacarse la idea de que algo externo puede dañarnos o salvarnos. Hacia el final, el Curso te dice con ternura que te imagines a Jesús llevándote de la mano, y que esto no es una fantasía vana. Por eso estamos aquí recibiendo este camino, que nos lleva a reconocer que Dios es amor y que está en nuestro interior. Siempre fuimos nosotros, a través del ego y de la idea de separación; y hoy reconocemos la unicidad con la mente divina. Mañana seguimos con la lección 71, Solo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.
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