Lección 69: Mis resentimientos ocultan la luz
Haces las lecciones, te sientas, cierras los ojos, y los mismos pensamientos siguen volviendo. Quizá te dices: «si estoy practicando, ¿por qué todavía vienen?». Esta lección llega justo para eso, después de la lección 68, donde miramos los resentimientos sin esconder nada, y te propone una práctica distinta a las anteriores.
¿Qué significa «Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí»?
Esta lección es una visualización, una especie de meditación autoguiada. Y te recuerdo que esto es un entrenamiento de presencia, de un nivel de conciencia que aún no estamos acostumbrados a tener: el de la verdad de nuestro origen, de Dios, de la vida. Por eso los pensamientos vuelven una y otra vez.
Primero el Curso te hace observar con los ojos cerrados, serenamente, y deshacerte de todo ese contenido que siempre viene a tu conciencia. Te puede parecer muy importante; te puede parecer que si no lo piensas estás perdiendo algo. Se hace a un lado. Si quieres aprender a aquietar la mente antes de empezar, mira cómo serenar la mente para encontrar a Dios.
¿Por qué hay que atravesar las nubes?
Porque el Curso te propone visualizar todo ese contenido como unas nubes que vas atravesando, acercándote, sabiendo que detrás de ellas hay una luz, la luz divina. Cuando haces esta indagación, observando con detenimiento esos pensamientos egocéntricos, egóicos, ilusorios, tu trabajo es ir atravesándolos, porque hay una luz. Ahí el Curso te dice que hoy vamos a volver a intentar llegar a la luz en ti, y que seas consciente de lo que pides: no es un cuento de hadas ni una ilusión. Simplemente hay que deshacerse de todo el contenido mental habitual, programado, inercial.
Esa nubosidad a veces se siente como pesadez, como tensión; y atravesándola te sientes muy liviano. (Si tienes algún dolor físico, consúltalo con un profesional de la salud.) Y empiezas a darte cuenta de que la respuesta ya está en tu interior. Fue sembrada cuando fuimos sembrados como creación; es la respuesta de Dios. No está en español ni en ningún idioma: es universal. Quizá tu mente la traduce para que puedas ser consciente, o quizá va más allá de las palabras y genera primero un alivio y después un llanto desmesurado de alegría, de amor, de felicidad, porque estás reconociendo el amor que eres. Esa respuesta te puede acercar a el silencio entre dos pensamientos donde se escucha a Dios.
¿Cómo practicar la lección 69 hoy?
- Date un tiempo en el que sepas que vas a tener completa paz para hacerlo.
- Cierra los ojos, con serenidad, y deja a un lado todos los pensamientos cotidianos, aunque parezcan importantes.
- Visualiza ese contenido como nubes y ve atravesándolas, acercándote a lo que hay detrás.
- Conecta con esa luz, siente cómo te eleva y fúndete en tu interior.
- Repite la práctica tantas veces como lo sientas.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no veo ninguna luz?
Quizá la respuesta ya la vienes escuchando, pero no hay confianza: hay miedo a seguir esta voz sagrada. Hay un miedo al amor, y eso es lo que nos lleva al resentimiento. No hablo del amor hacia una persona, sino del amor de Dios, del amor original, del amor de lo que realmente somos. Por eso es tan importante ver los resentimientos y percibirlos: negarlos no sirve de nada, no cambia nada ni te trae felicidad. Observarlos y atravesarlos, sí.
Si hoy no ves la luz, no lo tomes como un fallo: es un entrenamiento, y esta visualización esconde en su interior un gran mensaje, una gran metáfora de lo que es atravesar las nubes del ego para conectar con la fuente creadora. Si el peso de lo que encuentras es muy grande, busca también acompañamiento profesional. Libérate de esos pensamientos diarios para sentir esa luz que nos pulsa y nos llama: la luz de la verdad, la luz de la vida, la luz de quienes realmente somos. Mañana seguimos con la lección 70, Mi salvación procede de mí.
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