Dios no es un señor enojado: es la luz de todo
Cuatro letras que cada uno lee a su manera: para unos son un señor que premia y castiga, para otros la fuerza que lo sostiene todo, para otros nada. Solemos discutir por la palabra mucho antes de preguntarnos qué señala.
¿Qué significa la palabra Dios?
Estamos muy acostumbrados a quedarnos con las palabras y a discutir por ellas. Tú ves a Dios de una forma, yo de otra, otra persona le llama Brahman. Pero si vas más allá de la palabra y te preguntas qué significa, aparece algo simple: Dios es luz, Dios es todo lo que existe. Hoy se sabe que nuestro cuerpo emana luz, y que toda la creación está hecha de luz.
Cuando puedes entender eso, sales de ese Dios antropocéntrico que armamos: un humano grandote y de mal genio que nos quiere, pero no tanto. Entender que Dios es todo lo que estás viendo, incluso el lugar en el que estás ahora, es empezar a verlo en todo.
No hay meta que alcanzar. No hay nada que alcanzar. Tú eres el Ser. Tú siempre existes. (…) Ver a Dios o el Ser es solamente ser el Ser o ser tú mismo. Ver es ser.
— Ramana Maharshi, The Teachings of Sri Ramana Maharshi
¿Por qué imaginamos a un Dios que castiga?
Porque nos sentimos separados de la fuente de la vida, del amor infinito del que emanamos, y entonces humanizamos a Dios: lo convertimos en un ser egoísta, que condena, que juega. Pero los que juzgamos y condenamos somos nosotros. Vemos a Dios según la religión en la que nos educaron, según la filosofía que tenemos en la cabeza.
Si cada uno ve a Dios con la forma de su educación, lo importante no es cuál es la correcta. Es lo que ocurre cuando dejas de discutir. Las religiones son como ríos: unos más estrechos, otros más poderosos, y todos desembocan en el mismo mar. En este artículo hablo de qué seguir y qué soltar.
¿Dios es alguien que te ayuda con tus problemas?
Dios no es alguien que te ayuda en tus problemas, porque tus problemas te los estás inventando. Esto al principio suena raro. Pero piensa en todos los problemas que creíste tener y que ya no tienes: ¿dónde están? ¿Quién se los llevó? Siempre estuvieron en tu mente. Y desde la mente puedes crear a imagen y semejanza de Dios, o sentirte separado y angustiado, y de ahí armar toda una vida que no existe.
Por eso el despertar no es despertar a algo nuevo: es despertar a lo que ya somos, siempre, eternamente. Mi manera de explicarlo es un videojuego en tercera persona: ves al personaje, pero a la vez eres el jugador, el programador del juego y el espacio en el que el juego ocurre. Esa totalidad es lo más cerca que podemos llegar a nombrar a Dios.
¿Cómo se descubre a Dios sin religión?
La práctica más importante es ver la propia mente. Seguir el pensamiento en tiempo real. Al principio aparece un pensamiento que reacciona al pensamiento («cómo puedo estar pensando esto, estoy intentando meditar»), y se arma toda una locura interna. Pero si lo sigues, abres un espacio entre un pensamiento y otro, y te das cuenta de algo increíble: no necesitas pensar. No es «pienso, luego existo»: existes, y después piensas o no piensas.
No puedes pensar dos pensamientos a la vez. Observa solo el que tienes ahora. Y suéltalo. Después vendrá otro. Si quieres profundizar esto, lee cómo se escucha a Dios y por qué sentirte parte de Dios no es arrogancia.
Esta conversación con Diana Álvarez es una de varias entrevistas gratuitas donde hablo de Dios, del ego y de cómo escuchar la voz interior. Míralas gratis en Guía TV.


