Señales del universo: cómo saber si una es real
Viste un colibrí tres días seguidos, justo cuando le dabas vueltas a una decisión. Ahora no sabes si te están mandando un mensaje o si tu mente tiene demasiadas ganas de creerlo. Te da vergüenza preguntarlo en voz alta. A casi todos nos pasa.
¿Qué son las señales del universo?
Lo primero que te digo es que todo es señal. No unas pocas cosas raras: todo, y todo el tiempo. Cuando empiezas a estar atento lo ves, y no hace falta publicarlo en ninguna red para que sea real. Le podemos llamar Espíritu Santo, ángeles, guías, Dios o yo superior. Los nombres cambian de una tradición a otra. Si crees que decides tú todo lo que ocurre en tu vida, estás dormido: en la superficie decides tú, y por debajo hay algo que te va guiando.
Un ejemplo mío. Mi nombre iba a ser Leonardo Gabriel. Mi hermano mayor, que tenía unos tres años, le dijo a mis padres que no, que me tenía que llamar Gabriel Leonardo. Ellos recibieron esa señal, y hoy el nombre tiene mucho que ver con lo que hago. A veces la señal llega por un niño.
¿Cómo reconocer una señal real? Los tres niveles
Yo las ordeno en tres niveles, de lo más denso a lo más sutil.
- Señales físicas. Lo que ves: un colibrí, una mariposa, un nombre que se repite. Es donde ponemos casi todo el 90 % de la atención. Sirven para darte cuenta de que el universo funciona por señales. Pero quedarte solo ahí es quedarte corto.
- Señales energéticas. Lo que sientes. Un bostezo que aparece cuando te relajas. Ir caminando y decidir no seguir por esa calle sin saber por qué. La intuición. Y las emociones: lo que te perturba es una señal de que hay algo que perdonar. Así dejas de ser víctima de la emoción.
- Señales mentales. Una claridad que llega a tu mente en forma de pensamiento, de frase o de imagen, y que no es tu pensamiento de todos los días. No la ves ni la sientes en el cuerpo: simplemente llega. Es lo que el Curso llama la Voz del Espíritu Santo. Son las más importantes, las menos reconocidas y las que más bloqueamos.
Si ves señales físicas, vas bien: empiezas a entender cómo funciona el universo. Si las ves energéticas, entras a una conexión más fina. Y si te llegan mentales, vas camino a escuchar esa voz. Para esto último te sirve El ego habla primero: cómo escuchar tu voz interior.
¿Se puede confundir una señal con el ego?
Es la pregunta que más me hacen. Mi respuesta es simple: el ego no crea una voz bonita y llena de amor. Cuando lo que te llega trae amor, ahí no está el ego. El ego siente apego, miedo, duda, incertidumbre y confusión. El apego te genera necesidad y sufrimiento; el amor te da expansión, conexión y apertura. Esa es la diferencia, y es fácil de ver.
Aun así, date cuenta cuando te engañas. Si te dices «ay, cómo te quiero, corazón» y por dentro no lo sientes, eso es hipocresía, no señal. Sabrás distinguirlo porque lo sientes.
Y hay una trampa: no analices la señal. Muchos corren a buscar qué significa cada animal en un libro, y ahí entran en la parte de la mente que no sabe. Las señales te llegan en un formato que tú entiendes. Te dicen «vas a vivir en esta casa» y lo sabes. No te pongas a pensar por qué ni para qué. Quédate relajado y sin tensión. Cuando observé esto en mi vida, de pronto me ponía a cantar una canción y la letra traía un mensaje; veía una película que parecía mala y también había un mensaje.
Y también la incomodidad es señal. Si estás viviendo lejos de tu tierra y te hundes en la tristeza, esa situación te enseña dónde tienes miedo a lo desconocido. Una señal así duele, pero señala. Si ese dolor es muy fuerte, busca ayuda profesional, además de mirarlo desde dentro.
¿Cómo comprender las señales? es la charla completa en Guía TV: ahí hablo de los tres niveles con más ejemplos, respondo preguntas sobre sueños y voces, y leo un pasaje de mi libro Ver a Dios.
¿Qué hago cuando me da miedo lo que percibo?
Una alumna me contó que de adolescente intuía cosas, le dio miedo y las bloqueó, y la trataron con medicación. Lo cuento porque pasa más de lo que se dice. Nuestra cultura casi no estudia el plano sutil, y por eso un buen psicólogo o médico puede no saber cómo ayudarte con esto. Tampoco se trata de dejar tu tratamiento: si hoy tienes un médico o un terapeuta, sigue con ellos. Lo interior se suma, no reemplaza.
Lo que sí puedes hacer es perdonar lo que te perturba, que es soltar el enganche con eso, y aprender a distinguir. Las emociones también son señales, y con ellas empieza Tus emociones no son tuyas: por qué dejarlas ir. Pruébalo con esta práctica corta.
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