Las 5 etapas del despertar espiritual
Nosotros no sabemos quiénes somos. Y como no nos conocemos, empezamos a imaginarnos quiénes somos: fíjate que de la palabra imagen viene imaginación. Lo loco del despertar espiritual es que nunca fuimos esa imagen, ni la que nos gusta ni la que no nos gusta.
¿Qué es el despertar espiritual?
Nosotros no sabemos quiénes somos. Y como no nos conocemos, empezamos a imaginarnos quiénes somos: fíjate que de la palabra imagen viene imaginación. Lo loco del despertar espiritual es que nunca fuimos esa imagen. Ni la que nos gusta ni la que no nos gusta.
Por eso despertar no es cambiar la imagen que tenías por una imagen mejorada. Ese es el juego que hace el ego cuando uno empieza un camino: «tengo que ser la mejor versión de mí». ¿Mejor versión de qué? Tú no eres mejorable. Ya eres perfecto tal y como eres; lo único que tienes que hacer es aceptarlo, y eso no depende de lo que imaginas, de lo que crees ni de lo que piensas.
Tampoco es sumar creencias nuevas. Cualquier creencia que tengamos sobre Dios es falsa, incluso «Dios es amor» dicho como creencia, porque sigo creyendo en lo que yo creo que es Dios y en lo que yo creo que es el amor. Por eso el proceso del despertar comienza con un instante en el que la mente está en completo silencio y no cree nada.
¿Dónde ocurre el despertar?
Adentro. Nos acostumbramos a esperar que alguien venga a salvarnos, a que llegue alguien que nos explique todo. Mientras pensemos que hay otro que nos va a traer la sabiduría, vamos a vivir toda la vida dormidos. Puede haber personas que den una clase o una explicación, como hago yo, pero el maestro despierta adentro; nunca despierta afuera.
Y no es un despertar privado, porque todos estamos conectados. Si tú sufres, ese sufrimiento está en el todo; y si tú te liberas, estás ayudando a liberar a todos. Por eso digo que el despertar no va a ocurrir solo en la mente de Gabriel: tiene que ocurrir en todos.
¿Cuáles son las etapas del despertar espiritual?
El camino del despertar, como yo lo enseño, tiene dos grandes partes: el camino del sanador y el camino del creador. Y dentro de eso hay un orden simple:
Entender. Tener la teoría para saber cómo funciona tu mente: que hay un sistema de pensamiento del ego y otro del Espíritu Santo, y de qué te tienes que dar cuenta.
Practicar. Entrenar la mente, observarla y empezar a escuchar esa voz que te va despertando, que está dentro de todos.
Sanar. Cuando estudiamos nos vamos sanando, y cuando sanamos vamos despertando. La única manera de curar es ser curado.
Enseñar. Llega un punto en que hay que pasar del rol pasivo del estudiante al rol activo de guiar, porque lo que enseñas es lo que aprendes. Si no, uno se queda en lo que llamo el sanador no sanado: lo leí, lo medité, y el ego vuelve reforzado, ahora «mejorado» porque conoce la espiritualidad.
Crear. La sanación es fundamental, pero es insuficiente. Un ser que solo está preocupado por su sanación se vuelve como un hámster en la ruedita: gira y gira y no camina nada. Si llevas veinte años tratando de sanar, no sanaste nada, porque la sanación no lleva décadas. Somos creados a imagen y semejanza de un creador, y estamos para crear.
¿Qué pasa cuando empiezas a despertar?
No te voy a dar una lista de síntomas, pero sí lo que veo que ocurre. Aparece resistencia: estás leyendo y no entiendes, algo en ti se rebela. Esa resistencia es parte del proceso, porque lo único que se resiste es el ego. Puede pasar también que dejes de vibrar con ciertos grupos y prefieras quedarte en tu casa; está bien, el único tema es si hay juicio. Y con el tiempo aparecen compañeros que te acompañan en este proceso, no porque los otros sean malos, sino por una cuestión de vibración.
Otra característica del despertar es la honestidad: si no quieres estar en un lugar, no tienes por qué estar ahí, y no es para rechazar al otro sino para aceptar la vibración en la que estás. Y algo muy lindo: lo que para el ego es doloroso, para el que está despertando empieza a ser divertido, porque sabes que no es real.
¿Todos despiertan de la misma manera?
No. Cada despertar es diferente. Hace miles de años que hay gente intentando iluminarse de la misma forma en que se iluminó Buda, imitando y sin encontrarlo. Las historias de los maestros hay que tomarlas con pinzas: la historia del otro nunca es tu historia, y mientras el ego está activo funciona por imitación y por comparación. También hay que pasar de ser un buscador compulsivo a ser un encontrador, porque hay gente que se pasa toda la vida buscando.
En lugar de despertar, añadimos a la mente el concepto del despertar o la imagen de lo que es una persona iluminada, y nos esforzamos por vivir de acuerdo con esa imagen.
— Eckhart Tolle, Una nueva tierra
¿Y si siento que estoy muy lejos?
No importa cuán dormido creas que estás. El final es inevitable: todo va a despertar, y lo único que hacemos es acelerar ese proceso. Y cuando la mente despierta a lo que es la mente en sí misma, no hay vuelta atrás. Esa voluntad de sanar, por pequeña que parezca, alcanza. En algún momento va a crecer.


