Los 3 pasos en falso de quien empieza a sanar
Qué es el sanador no sanado
Cuando hablo del camino del sanador me refiero al proceso de liberación de la matriz de pensamiento del ego. Y en ese camino aparece primero alguien que todavía no terminó de sanar: el sanador no sanado. Es aquel que está perdonando desde el ego, que sigue juzgando a los otros y que se cree especial. No es algo de lo que avergonzarse. Es parte del camino, y hay que entenderlo.
El Curso de Milagros te dice que todo sanador no sanado cae, de una u otra forma, en una confusión fundamental: considerarse su propio creador en lugar de creado por Dios. De ahí salen los tres pasos en falso que vamos a dar. Y digo «que vamos a dar» porque no se trata de ver cómo los esquivo: los vas a dar.
El primer paso en falso: el perdón del ego
Seguro te pasó: «yo creía que lo había soltado», y te vuelve a ocurrir. El plan del ego, dice el Curso, consiste en que primero veas el error claramente y luego lo pases por alto. El problema es que, al verlo claramente, ya le otorgaste realidad, y entonces no lo puedes pasar por alto.
En el Curso perdonar es pasar por alto. Si alguien me dice algo que no me gusta y yo lo suelto, no le doy importancia, eso deja de estar en mi conciencia. Pero si primero me agarro a eso, lo experimento, creo en eso, y después lo quiero pasar por alto, entro en una paradoja. Es la frase que tanto repetimos: «perdono pero no olvido», hecha desde el ego y para el ego.
Lo más simple que te puedo decir es esto: lo único que existe es el presente. El ego no puede ver el ahora, entonces ve el pasado: «tú me hiciste tal cosa, okay, te perdono, pero me acuerdo de lo que hiciste». Por eso el camino del maestro es liberar todos los recuerdos.
El segundo paso en falso: juzgar a otros
El Curso te dice que todo lo que ves afuera es el juicio de lo que viste adentro. Y cuando vas a guiar a alguien, es muy probable que te juzgue, que te rechace o que quiera discutir contigo.
Que el otro te juzgue no es un problema. El problema es si, cuando el otro te juzga, tú lo juzgas a él, o te juzgas a ti mismo y refrendas lo que te dice. Cuando el otro me juzga y yo no lo juzgo, el otro ve de primera mano a alguien que no juzga, y aprende lo que es no juzgar.
Así se sostuvo el ego durante miles de años: yo te ataco, tú te defiendes, y como la defensa no alcanza, contraatacas. ¿Cuántas personas hacen falta para una pelea? Dos. Si hay uno solo peleando, en un momento se cansa de pegarle al aire. Por eso tienes que ser como la bolsa de box: le pegas, le pegas, y nunca te devuelve. Un maestro es alguien que, al no devolver el golpe, le enseña al otro a dejar de golpear.
El tercer paso en falso: creerte especial
Este es más sutil. En el Curso se lo llama el especialismo, y en el sanador es muy común: como estoy ayudando a sanar a otros, me creo especial, me creo diferente. Algunos le llaman el ego espiritual, como si el espíritu fuera algo que yo poseo y otro no.
El Curso te dice que ser especial es la función que te asignaste a ti mismo, como un ser que se creó a sí mismo, autosuficiente y separado de todo. Hay mucha gente que viene del camino espiritual con esa idea de «soy espiritual, estoy en otra evolución de conciencia», va al mundo y dice: «ay, qué bajo que vibran». Esa mecánica también hay que entenderla: es alguien que quizás ya comprende algunas cosas, pero todavía no las tiene integradas. Si dejas de juntarte con ciertos grupos, no pasa nada: el único tema es si hay juicio o no.
El que enseñes o aprendas no es lo que establece tu valía. Tu valía la estableció Dios. Mientras sigas oponiéndote a esto, todo lo que hagas te dará miedo, especialmente aquellas situaciones que tiendan a apoyar la creencia en la superioridad o en la inferioridad.
— Un Curso de Milagros
La verdad más simple: existes ahora y no te estás creando
¿Cómo se trasciende esa confusión? Con la verdad más simple de todas: yo existo ahora. No hay un ser en el planeta que pueda decir «yo ahora no existo». Y a la vez, yo no me estoy creando a mí mismo. Puedo crear ideas, puedo generar pensamiento, pero no me estoy creando. Entonces algo me está creando. Si le quieres llamar Dios o de otra forma, no importa. Lo importante es reconocer esa simpleza original: soy la creación, expreso la creación, vivo en la creación, pero no me estoy creando.
Por qué hay que dar los pasos en falso
Piensa en un bebé que empieza a gatear, quiere dar el primer paso y se cae. Si dijera «listo, no voy a caminar nunca», estaríamos todos gateando. Hay que caer, y caer, y caer. Con el despertar pasa lo mismo: el ego, para poder ser liberado, tiene que fracasar.
Y el Curso te dice algo muy alentador: el sanador no sanado puede ser arrogante, egoísta, indiferente o incluso deshonesto, pero algo le sucedió, y ese algo es suficiente. Tarde o temprano va a despuntar y crecer. Puedes sentir que te equivocaste, que todavía juzgas, que no estás sanado. Esa voluntad de sanar, por pequeña que parezca, es suficiente.


