¿Cómo encontrar un trabajo que me guste?
¿Cómo encontrar un trabajo que me guste?
Empieza por tus dones: lo que te gusta hacer y te resulta fácil, puesto al servicio de otros; ahí está la pista de un trabajo que te guste.
Quizá hoy haces algo que te pesa de lunes a viernes y piensas que tu propósito llegará «después del trabajo». Una alumna que manejaba equipos me dijo exactamente eso: haría su propósito después de las cinco de la tarde. Y yo le pregunté: ¿no hay propósito de ocho a cinco? Ahí tenía personas que dependían de ella y que la seguían.
Cada uno tiene algo: hay gente buena para los números, para organizar, para improvisar, para enseñar, para acompañar a otros en sus últimos años, para trabajar con niños, para simplificar estructuras complejas. No hay dones mejores que otros.
Cuando un don se pone al servicio de algo más grande, siempre es para dar, para servir y para amar.
Y una aclaración que ordena todo: tus objetivos y tu empleo están dentro del propósito, pero no lo completan. Si un empleo no sale, el propósito no cambia. El propósito individual, paradójicamente, no es individual: siempre es colectivo.
Cómo trabajarlo
1. Lista lo que te sale fácil y te gusta
Escribe diez cosas que haces con facilidad y gusto. Un don es justamente eso: lo que te gusta hacer y te resulta fácil. No busques lo extraordinario.
2. Pregunta a quién le serviría
Al lado de cada don, escribe quién se beneficiaría. Un don puesto al servicio es para dar; puesto al servicio de uno mismo, trae confusión y miedo.
3. Busca el propósito donde estás
Antes de renunciar, pregúntate si hay propósito en tu horario actual: personas que dependen de ti, algo que puedes enseñar, alguien a quien acompañar. A veces ya estás en el lugar.
4. Distingue propósito de objetivo
Un objetivo (este empleo, este proyecto) está dentro del propósito, pero no lo completa. Si cae el objetivo, el propósito sigue. Eso te saca la presión de acertar a la primera.
5. Sé constante
Mi maestra de violín me decía que se necesita 99 % de transpiración y 1 % de talento. Un don no se desarrolla de un día para otro: pide constancia y perseverancia.

