¿Cómo superar la muerte de mi madre?
¿Cómo superar la muerte de mi madre?
No hay un plazo ni una técnica para «superarlo»: la muerte de tu madre se atraviesa, y lo primero que pide es que te permitas sentirla.
Un día tomas el teléfono para contarle algo y te acuerdas. O te quedas mirando su silla, su letra, su olor en una chaqueta. Eso no es debilidad: es lo que pasa cuando se va quien te dio la vida.
Una alumna me contó que, desde que murió su madre, tenía la mente tan pesada como un bloque de concreto: levantarse, comer y caminar le costaba el triple. Lo que le dije es lo que te digo a ti: permítete llorar todo lo que hay dentro, y deja de bloquear la angustia de haber perdido a un ser tan querido. Cuando llega el llanto no vienen pensamientos; solo se llora.
Hay algo más que enseño, y lo dejo con cuidado, para que lo tomes solo si te sirve:
Puedes perder el cuerpo del otro, pero no la conexión que tienes con él.
No te pido que lo creas hoy. Y si el dolor te impide dormir, comer o seguir con tu vida, busca también a un psicólogo o un grupo de duelo: pedir ayuda es una forma de cuidarte.
Cómo trabajarlo
1. Permítete llorar
No hace falta entender ni encontrar una solución. Cuando llegue el llanto, déjalo: llorar es parte del trabajo, no un obstáculo. Si llevas días ocupándote de cosas para no sentir, empieza por darte ese espacio.
2. Ponle nombre a lo que extrañas
Escribe qué extrañas de ella: la voz, la mesa servida, el abrazo, cómo decía tu nombre. Extrañar es real y duele; ponerlo en palabras te ayuda a ver qué parte es el recuerdo y qué parte es el amor que sentías.
3. Cuéntalo a alguien que te escuche
Habla de ella con una persona que pueda escucharte sin querer arreglarte. Abrir lo que sientes y expresarlo da alivio; guardarlo lo vuelve más pesado.
4. Si llega la culpa, escríbela
Es común que aparezca: «debería haberle hablado de otra forma». Anótala en un cuaderno y mírala sin pelearte con ese pensamiento. Que aparezca no prueba que hicieras algo mal.
5. Pide acompañamiento si lo necesitas
Si hace semanas o meses no puedes dormir, comer o trabajar, o piensas en hacerte daño, busca ayuda profesional: un psicólogo, un grupo de duelo, tu médico o, en una urgencia, el servicio de emergencias de tu país.

