¿Existe Dios?
¿Existe Dios?
Sí: Dios es la vida misma, el todo de todo, y tú ya estás existiendo en él ahora; no hay otro lugar donde estar.
Quizás te haces la pregunta en una noche difícil, o frente a algo que no puedes explicar, y no sabes si lo que aprendiste de niño alcanza para responderla. Es una pregunta honesta, y no hace falta que dejes tu fe a un lado para hacértela: lo que cada uno siente en su corazón merece respeto.
Yo lo explico así. Si a esto no le llamas Dios, llámale vida, y pregúntate de dónde viene la vida, cuál es su origen: es la misma pregunta con otro nombre. El Curso dice que Dios es todo, y si es todo, también te incluye a ti. Por eso no tienes que ir a buscarlo a otro lado: lo que estás experimentando ahora es parte de esa vida, y ninguno de nosotros sobrevivió jamás por su cuenta.
Nunca vas a encontrar a Dios en las palabras. A Dios se lo encuentra más allá de las palabras.
Entonces el nombre importa menos de lo que parece. Lo que sí puedes hacer es mirar con más calma lo que ya está ocurriendo: que existes, que sientes, que estás aquí. Ahí empieza la experiencia, no en una teoría.
Cómo trabajarlo
1. Cámbiale el nombre por un momento
Si la palabra «Dios» te pesa por lo que te enseñaron, di «vida» y pregúntate: ¿de dónde viene la vida?, ¿cuál es su origen? No hace falta que tu fe cambie; es solo una forma de mirar la misma pregunta sin pelear con la palabra.
2. Comprueba que existes ahora
Hazte la pregunta de forma directa: ¿soy consciente de mi existencia en este momento, sí o no? No lo respondas con filosofía: respóndelo con lo que estás viviendo. Desde ahí se parte.
3. Mira qué imagen de Dios traes
Fíjate si la tuya es alguien lejano que cumple deseos o castiga. No tienes que rechazarla: solo nota que es una imagen y pregúntate si te acerca o te aleja de la paz.
4. Nota que no hay otra experiencia
Durante el día, frente a un árbol, una persona o una emoción, recuerda: esto también es la vida que me contiene. Si Dios es todo, no hay un momento en que no lo estés experimentando.
5. Suelta el análisis un instante
El ego analiza y el Espíritu Santo acepta. Cuando tu mente empiece a buscar peros, solo nótalo y quédate un momento con lo que es, sin explicarlo.

