¿Por qué me cuesta tanto orar?
¿Por qué me cuesta tanto orar?
Porque la mayoría aprendimos a orar para pedir o para quejarnos, y la oración es otra cosa: un período de comprensión, un momento para pedir luz sobre algo que no entiendes y quedarte a escuchar la respuesta.
Quizás te sientas a orar y se te va la cabeza, o repites palabras que ya no sientes, o terminas hablando de lo que te falta. No eres la única persona: en un encuentro alguien dijo «creo que la mayoría no sabemos orar». Es normal, porque se nos enseñó a suplicar o a victimizarnos: «¿por qué Dios me pasa esto?». Yo también lo viví.
La dificultad suele estar en dos puntos. Primero, en el pedido: mientras pides para ti, como si fueras alguien separado al que le falta algo, la oración se vuelve queja. Segundo, en recibir: si pides, tienes que escuchar una respuesta, y ahí es donde la mayoría se bloquea. Por eso pide luz, entendimiento, paz: lo demás se acomoda.
La oración es un período de comprensión: hay algo que no entiendo, entonces pido luz.
Y cada uno pide según su nivel de conciencia, así que no hay una forma «correcta» que te esté faltando.
Cómo trabajarlo
1. Date cuenta de que ya pides todo el tiempo
Según el Curso, la oración es constante: todo el tiempo estás pidiendo una experiencia. Fíjate qué estás pidiendo hoy: ¿calma, control, que alguien cambie? Eso ya es oración, solo falta hacerla consciente.
2. Cambia el pedido por luz
En lugar de «dame esto» o «quítame aquello», prueba con «Muéstrame qué tengo que ver». Pide luz, paz y sabiduría; el resto se acomoda.
3. Quédate a escuchar
Después de pedir, guarda silencio un par de minutos. Si pides, tienes que recibir o escuchar una respuesta: una idea, una calma, una frase. Anótala en un cuaderno.
4. Ora lo que te pasa, tal cual
Si tu mente está llena de enojo o de deseo, empieza por ahí: «ayúdame a liberar esto» también es una oración. Pedir luz sobre lo que te contamina es orar.
5. Hazlo a tu medida
No te compares: empieza con una frase corta al levantarte y otra al acostarte. Esa es la única rutina que pide el Curso: conectarte con Dios al empezar y al terminar el día.

