¿Por qué me enamoro de personas que no están disponibles?
¿Por qué me enamoro de personas que no están disponibles?
Porque te enamoras de una imagen más que de la persona: la dependencia no es hacia el otro, es hacia la imagen que tenías antes de que llegara.
Conoces a alguien que dice «no busco nada serio» y desde esa noche piensas en él todo el día. Al principio, salvo que tengamos una conciencia muy amplia, no nos encontramos con la otra persona: nos encontramos con la imagen que tenemos de lo que queremos y esperamos de una pareja. Es ese «flechazo», ese clavo que se clava y crece.
Y alguien que no está disponible deja la imagen intacta y la falta a la vista: nunca llegas a conocerlo de verdad, así que puedes seguir imaginándolo. Por eso «un clavo saca otro clavo» no funciona: si no es este clavo, quieres otro, y otro, y otro.
Lo que temes perder es una ilusión, es un clavo, es una imagen.
No se trata de desapegarte de la persona, sino de la imagen. Después llegará alguien que te muestre esa imagen, y la soltarás.
Cómo trabajarlo
1. Pon la imagen sobre el papel
Escribe cómo es tu pareja ideal: cómo habla, cómo te mira, qué te da. Esa es la imagen que se enamora, y casi siempre se armó mucho antes de que llegara nadie.
2. Hazte la pregunta de fondo
¿Qué es lo que temo perder cuando estoy en pareja? Observa lo que aparezca. Si encuentras esa raíz, verás que está en todas tus relaciones.
3. Detecta lo que pasa en el cuerpo
Cuando pienses en esa persona, registra qué sientes en el pecho, en el estómago, en la garganta. Detectar la reacción temprano te muestra cuándo la imagen toma el mando.
4. No busques otro clavo
Si te das cuenta de que miras a todos buscando «uno parecido, pero mejor», recuerda que el apego no cambia de objeto: cambia cuando ves la imagen.
5. Suelta la imagen, no a la persona
No se trata de dejar de querer o de huir. Se trata de abrirte a que alguien te muestre esa imagen, soltarla y conectar con quien realmente está delante.

