¿Por qué me siento culpable cuando descanso?
¿Por qué me siento culpable cuando descanso?
Porque aprendiste que la vida es acción y que uno vale por lo que hace: así, parar suena a no estar cumpliendo. Descansar no es un descuido; lo que se activa es la idea de que todo el tiempo hay que hacer algo.
Te sientas diez minutos y, en vez de aflojar, aparece la lista de pendientes y una frase: «uy, no estoy haciendo nada». Me pasaba cuando era músico. Me enfermaba y sentía culpa de faltar a los ensayos o a los eventos de trabajo, porque para mí la vida era acción, era hacer cosas. No sé si mejoré mucho, pero un poquito sí.
La pregunta que hago es: ¿de dónde sale esa idea de que todo el tiempo hay que hacer algo? No nació contigo: se aprende, y se puede mirar.
Conoce el masculino, pero quédate con el femenino. Recibe el mundo en tus brazos.
Es una línea del Tao Te Ching que cito en mis encuentros: sal al mundo y actúa, pero no pierdas el espacio de parar y recibir. Si el cansancio no se va con el descanso o te cuesta dormir de forma constante, consulta también a un médico.
Cómo trabajarlo
1. Nota la frase cuando aparezca
«Uy, no estoy haciendo nada.» Anótala tal cual. Ponerle palabras la separa de ti: es un pensamiento, no una orden.
2. Pregúntate de dónde la aprendiste
¿Quién te dijo que valías por lo que haces? ¿En casa, en el trabajo, en la escuela? Verla como algo aprendido le quita el aire de verdad absoluta.
3. Descansa diez minutos a propósito
Sin pantallas ni pendientes. Mira qué pensamientos vienen y cómo responde el cuerpo. No los corrijas: obsérvalos y quédate.
4. Distingue parar de abandonar
Parar no es dejar de hacer lo que toca, sino hacerlo con amor y no por obligación ni por culpa. Descansar también es parte de cuidar lo que haces.
5. Consulta si el cansancio es constante
Si descansas y no te recuperas, o te cuesta dormir de forma sostenida, habla con un médico o un psicólogo. Es cuidarte, no fallar.

