Cómo liberarte del estrés: deja de resistir
Llegas a la noche con la mandíbula apretada, el hombro como una piedra y la cabeza armando la lista de mañana. Te dices que tienes que relajarte, y cuanto más lo intentas, más te aprietas. Hay quien descansa un fin de semana entero y el lunes vuelve igual.
¿Qué es el estrés y de dónde viene?
Toda emoción se vive en el cuerpo, aunque nazca en la mente. En una clase sobre la presión lo explico así: en la mente hay movimiento todo el tiempo, y a veces algo se comprime y busca salir. La represión es volver a presionar lo mismo una y otra vez. Si cada vez que vas a rendir un examen te presionas, aunque sepas más que el profesor vas a vivir la emoción de esa presión repetida.
Veo dos fuentes principales. La primera es el futuro: quien está deprimido tiene la mente girando en el pasado, y quien está en estrés y en ansiedad la tiene girando hacia adelante. El presente, en cambio, es lo único que siempre está. La segunda es la resistencia. Aprendí una forma de ver el mundo, y cuando la vida me trae otra, algo en mí dice «esto no debería ocurrir». Una parte de la mente vive el cambio como un peligro, y ahí se aprieta todo. La resistencia no aparece por mala suerte ni por azar: tiene un sentido, y mientras no lo veo me paso la vida peleando con ella.
A veces la que estresa es la creencia. Si creo que tengo que salir a caminar media hora todos los días para estar bien, y un día no puedo, me estreso por no hacerlo. La creencia pesa más que la situación, aunque sea una creencia saludable. Mira qué te exiges: la dieta, el ejercicio, la agenda. Si te saltas una y te sientes culpable o ansioso, la que trabaja ahí es la creencia.
¿Por qué sigo estresado aunque descanse?
Una persona me contó que volvió de vacaciones estresadísima: habían estado despiertos hasta las cinco de la mañana y a las siete tenían una excursión, y así varios días. Le dije lo que te digo a ti: date un momento para descansar también en tu vida, no solo cuando sales de vacaciones. Aprende a darte silencio y espacio para estudiar tu mente.
El descanso no depende del lugar. Mientras la mente siga presionando, el cuerpo lo nota aunque estés mirando el mar.
A veces la resistencia es una señal de que toca volver al centro. La expansión no es continua: después del verano viene el invierno y necesitamos ir hacia adentro. Cuando uno lo ve así, un tope en la vida deja de ser una tragedia y se vuelve una invitación a descansar.
¿Cómo me libero del estrés?
No hace falta apagar nada. Hace falta mirar. Quien lucha contra la tensión, contra el miedo o contra la emoción suele sostenerlos, porque la lucha es otra presión. Lo que sí puedes hacer es esto:
- Nota dónde se aprieta tu cuerpo y quédate ahí sin forzarlo.
- Pregúntate qué estás resistiendo, qué no quieres que ocurra.
- Mira si tu mente está en el futuro. Ahora, en esta habitación, ¿qué hay?
- Respira despacio, aunque sea de pie en la cocina. Con la respiración agitada es difícil estar en paz, y lo notas en cuanto respiras lento un minuto.
Dura menos que revisar el teléfono y puedes repetirlo las veces que quieras durante el día.
Sentir el cuerpo es una forma de estar en el presente, porque el cuerpo siempre está ahora. Tus párpados se abren y se cierran miles de veces por día y casi no lo registras, porque estás atareado con el pensamiento. No hace falta que lo notes todo el tiempo; sí que te des espacios para sentir lo que ocurre ahí dentro.
Y si tu cabeza no se calla, escribí sobre cómo dejar de pensar tanto y sobre cómo calmar la ansiedad; no las repito aquí.
¿Y si tengo síntomas físicos?
El estrés puede traer síntomas reales: dolor de pecho, palpitaciones, insomnio que no cede. Si los tienes, ve primero a un médico. Lo que te cuento acompaña, no reemplaza ningún tratamiento, y no digo que una enfermedad sea una emoción concreta. Si el sufrimiento es muy fuerte, busca también ayuda profesional.
Cuando algo te agita, te está sacando de tu centro. Volver a él es posible a cualquier hora.
En el curso gratuito Vivir en paz interior te llevas una forma de mirar tu mente para que lo que hoy te aprieta se afloje con el tiempo.

