El amor no muere: tus seres queridos fallecidos
Es de noche, la casa está en silencio y miras su foto. Te preguntas si de algún modo está cerca, si te escucha. O es Día de Muertos, pones su nombre en la ofrenda y la misma pregunta se sienta a tu lado: ¿seguimos unidos?
¿Nuestros seres queridos fallecidos nos acompañan?
Mucha gente cuenta que siente cerca a quien partió: un sueño, un olor, una canción en el momento justo. No me toca decirte que sí ni que no, y no voy a prometerte señales ni contacto, porque nadie puede prometerlo desde afuera. Si tú viviste algo así y te consoló, está bien que te consuele. Lo que sí puedo compartirte es lo que yo enseño, y no depende de que llegue ninguna señal.
La pregunta de fondo no es si está cerca o lejos, sino qué es la muerte. Todavía vemos la vida como algo que empieza y algo que termina, un ser que nace y otro que muere. Yo hablo de la idea de la muerte porque Un Curso de Milagros dice que lo que existe es la creencia en la muerte. Esto no le quita nada a tu dolor. Cuando se va alguien, duele. Lo que cambia es de dónde viene ese dolor.
¿El amor se acaba cuando alguien muere?
El cuerpo es un envase, un vehículo que nos sirve por un tiempo. Las formas son temporales y se transforman. Nuestro estado original es amor, y el amor no tiene forma. Entonces mira: cuando amaste a esa persona, ¿dónde ocurrió ese amor? En tu mente. No estaba guardado en su cuerpo, y por eso no se fue con él. La unión entre ustedes es de la mente, y la mente no se parte por una despedida.
En el dolor de una pérdida suele haber dos cosas mezcladas. Una es amor. La otra es miedo y apego: miedo a quedarte sin esa persona, a la casa vacía, a lo que viene. Pueden estar las dos a la vez. Mirarlas por separado no es juzgarte, y esa mirada ya alivia. Los primeros pasos para cuando el dolor aprieta los desarrollo en Cuando alguien que amas muere, y el miedo a la propia muerte, en Miedo a la muerte. Aquí quiero hablarte desde otro lugar.
Si quieres escucharme sobre esto, te recomiendo la conversación El miedo a la muerte, de la serie Conversaciones con Gabriel en Guía TV. Es la charla completa: hablo de por qué le prestamos tanta atención a la muerte, de qué es lo que más miedo nos da, y leo un párrafo del Curso para mirarlo juntos.
¿Cómo honrar a quien partió sin quedarte en el dolor?
Hay culturas que celebran a sus muertos con comida, música y flores, y me gusta lo que eso dice: que a alguien se lo puede recordar con alegría y no solo con miedo. A muchos nos enseñaron a ver la muerte como algo malo, y buena parte de eso es miedo a perder al otro y apego. Cuando el recuerdo se hace con gratitud, estos días pueden ser un día para estar cerca del amor y no de la ausencia.
Honrar es recordar con amor, y eso se puede hacer de muchas maneras. Si en tu casa se pone ofrenda, se enciende una vela o se visita el cementerio, hazlo: una intención amorosa ayuda a quien la tiene, y lo que sana es el amor que pones ahí. Puedes también contar sus historias, cocinar lo que le gustaba, escribir una carta que es para ti y para el amor que sentías, o vivir con algo de lo que te enseñó. Seguir viviendo bien es una de las maneras más claras de honrarlo.
Un cuidado: honrar no es quedarte esperando una señal. Si cada día esperas que llegue algo que confirme que está cerca, la espera te saca del presente, y el presente es donde está el amor que sientes. Soltar no es olvidar; lo cuento en cómo soltar a alguien que amas sin dejar de amarlo.
¿Y si el dolor no se va?
Hay duelos que se quedan mucho tiempo, y eso no es falta de fe ni de trabajo interior. Si hace meses no puedes dormir, comer o trabajar, o si piensas en hacerte daño, busca ayuda profesional, además del camino interior: un psicólogo, un grupo de duelo, tu médico o, en una urgencia, el servicio de emergencias de tu país. Pedir ayuda también es una forma de cuidarte, y quien partió querría verte cuidado.
Si quieres un lugar tranquilo para ver qué pasa en tu mente cuando extrañas a alguien, en el curso gratuito Vivir en paz interior encuentras prácticas cortas para volver al presente y al amor que sigues sintiendo.

