Sanar la pareja empieza en tu equipaje: 4 claves
Empiezas una relación y todo parece nuevo: la persona, la ilusión, la sensación de que esta vez es distinto. Y sin embargo, tarde o temprano vuelve la misma situación de siempre, con otra cara.
Primera clave: el equipaje
Cada vez que empiezas una pareja parece nueva, pero no lo es: llegas con una expectativa y con unos dolores. Piensas que te duele lo que la otra persona hace o no hace, lo que dice, cómo te mira; pero en realidad es el equipaje que cargas, la mirada con la que miras, y esa mirada no es inocente. Por eso repetimos las situaciones: seguimos cargando la misma mochila.
Cuando uno se desconoce a sí mismo, busca la pareja como una forma de escape, para encontrar en el otro lo que aún no encontró en sí. Puedes ilusionarte e incluso creer que son almas gemelas, pero eso que buscas en la otra persona hay que encontrarlo primero en ti. No es para encerrarte y no estar en pareja: es para encontrarte a través del otro.
Segunda clave: el aprendizaje
Las cosas no suceden al azar. Somos creadores de nuestra experiencia: atraemos una realidad, consciente o inconscientemente, para lograr un aprendizaje. Y aquí es donde más gente se traba: en el estancamiento. Estamos acostumbrados a conservar la pareja a como dé lugar, por miedo al cambio, a quedarnos solos, a descubrir algo nuevo. Hay frases que parecen amor y a veces esconden un miedo profundo a perder al otro. Y no hay nada que genere más sufrimiento que estancarse: cuando estás en una relación en la que algo se terminó, ya lo sabes, aunque todavía no te animes a verlo.
El mismo lago abastece de agua a todas las gentes de Mumbai. El agua es una, pero cuando llega a las múltiples viviendas, todos dicen que es su agua.
— Nisargadatta Maharaj, Balance Cero
Tercera clave: el respeto
Cuando llevas ese equipaje sin verlo, lo proyectas en el otro y empiezas a rechazarlo: por cómo habla, por cómo responde o no responde un mensaje, por lo que demanda. Y a la vez sientes que el otro te rechaza a ti. El círculo tiene otra mitad: también te faltas el respeto a ti mismo, porque no te permites ser quien eres, te reprimes, y mientras más te reprimes, más culpas al otro. Romperlo implica reconocer algo que cuesta: que lo que ves no es solo del otro, sino propio.
Cuarta clave: el amor
Un Curso de Milagros dice que una mente sin entrenar no puede lograr nada. La tuya no es que no esté entrenada: está entrenada en el egoísmo, y quizás no lo has visto. Basta cerrar los ojos un momento, observar los pensamientos que nacen allí y ver al ego. Esa forma de pensar que crees propia no lo es: es aprendida, es heredada, es parte del equipaje. Por eso no sabes del todo lo que quieres: hay un deseo profundo de una pareja sana y amorosa, y hay otro deseo mezclado en tu mente. Es como un carpintero que promete un mueble perfecto sin haber tomado nunca el martillo: antes hace falta aprender las herramientas.
Esas herramientas son las del autoconocimiento. Si quieres empezar por la culpa, que aparece con fuerza en las relaciones, lee cómo soltar la culpa; y si tu relación ya terminó, cómo dejar ir a alguien que amas.
Estas cuatro claves son los cuatro días del reto gratuito «Sanar la pareja», más una conclusión con preguntas. Míralo gratis en Guía TV.


