Liberarse de un amarre: nadie puede atarte
La relación terminó hace meses, pero no puedes sacártelo de la cabeza. O sigues con alguien y sientes que no puedes irte, que algo te sujeta aunque ya no sea bueno para ti. Una amiga o un conocido te dice: «eso es un amarre, te hicieron un trabajo». Y de pronto todo cobra sentido y a la vez da más miedo. Si estás ahí, quédate conmigo un rato. Hay una salida, y no pasa por pagarle a nadie.
¿Qué es un amarre de amor y por qué tanta gente cree en él?
Un amarre es una creencia popular según la cual, con cierto ritual, se puede atar la voluntad de una persona a otra, de modo que no pueda alejarse. No voy a explicar cómo se hace, y tampoco hace falta. Lo que sí importa es entender por qué se cree: cuando el apego duele, es más fácil pensar que hay una causa de afuera. «Si no puedo soltarlo, será que me ataron». Esa explicación alivia un momento y después deja a la persona más indefensa que antes.
¿Se puede atar a otra persona?
Una vez, en un encuentro, me preguntaron si existen los amarres y la brujería. Respondí algo que sigo sosteniendo: en el plano de la ilusión existe todo, pero en la realidad no existe. Y expliqué qué es un amarre: amarrar dos cuerpos, porque los corazones no se amarran. El ser ya está unido, no necesita amarre. Todo lo que esté ligado al cuerpo pertenece a la ilusión.
Quiero que veas esto con claridad, porque cambia la película. El amor no ata. Lo que ata es el miedo a perder. Cuando quiero retener a alguien, no estoy amando: estoy asustado ante la idea de quedarme sin esa persona. Y hasta el cuerpo, que es un aparato maravilloso para sentir, lo convertimos en una cárcel a la que nos atamos y, en todo caso, queremos atar a otros.
Si es tu caso, tal vez te sirva leer Apego ansioso y evitativo: el miedo a perder o Dependencia emocional: lo que cuesta soltar es la imagen.
¿Cómo liberarse de un amarre?
Aquí viene lo que quizá no esperabas. Si crees que te hicieron un amarre, las creencias generan tu experiencia, y vas a experimentar estar atado. Eso no te hace tonto; es cómo funciona la mente de cualquiera. Y también significa que la salida está en el mismo lugar: en soltar la creencia. No necesitas que nadie lo quite, ni mucho menos pagar por eso.
Fíjate lo que está debajo. Un ser con miedo es altamente manipulable. Cuando alguien me dice «no puedo vivir sin esa persona», le propongo estas preguntas: ¿necesito controlar al otro para ser feliz? ¿Dependo del otro para ser feliz? ¿Es cierto eso? Las hago para mirar lo que crees que esa persona te da y que, mirando de cerca, siempre estuvo en ti.
Lo que sigue lo veo en casi todos los casos: cuando alguien suelta la idea de que lo sujetan, el recuerdo de esa persona sigue ahí, pero ya no tira. Lo que tiraba era la creencia de que sin ella te faltaba algo. Por eso, en lugar de buscar quién te ató, conviene mirar con cariño qué piensas cada vez que sientes el tirón. Cada pensamiento que miras sin juzgarlo pierde un poco de la fuerza que le dabas.
Te dejo una práctica corta.
¿Y si la otra persona no me deja ir, o me hace daño?
Una cosa es sentirte atado por tu propia creencia, y otra distinta es vivir con alguien que te controla, te maltrata o te amenaza. Si hay violencia o riesgo, primero cuidarte y alejarte, y buscar ayuda profesional y de gente de confianza. El perdón no es quedarse. Perdonar es soltar el rencor en tu mente; no te obliga a seguir al lado de quien te lastima. Si lo necesitas, puedes leer Cómo salir de una relación tóxica sin odio.
Lo que me gusta de este punto de vista es que te devuelve algo. Si nadie puede atarte, tampoco nadie te quita la libertad de soltar. Y si querías amarrar a alguien, te devuelve también la pregunta correcta: ¿qué creo que perdería si se va? De ese miedo, no de la otra persona, te puedes liberar. Y si ya amas a alguien, puedes amarlo sin retenerlo, porque el vínculo real no depende de que se quede. Una pareja que se queda por un ritual no se queda por amor.
Para soltar el rencor y la imagen que te sujeta, el perdón es el camino más corto. Lo explico en Perdonar en 3 pasos: observar, esperar y no juzgar.
Si quieres soltar lo que te sujeta a esa persona y mirar el vínculo sin miedo, el curso gratuito Minicurso: El perdón te enseña a pasar por alto lo que duele, para que te lleves una forma concreta de soltar el rencor cuando vuelva.

