Soltar a una persona que amas: cómo se hace
Le dijiste a una amiga «ya lo solté». Esa misma noche abriste su perfil, «solo para ver», y te quedaste veinte minutos con una foto. Lo sigues queriendo, no hay odio, y aun así algo no se va. Si te pasa esto, no haces nada raro: casi todos empezamos soltando así.
¿Qué significa soltar a una persona que amas?
Soltar es dejar de sostener. Cuando hablo de liberar, hablo de eso: liberar significa soltar, y soltar es dejar de sostener algo que armaste con mucho esfuerzo mental. Cuanto más tiempo le dedicaste a esa imagen, más cuesta bajarla, porque soltarla se siente como admitir que sostuviste durante años algo que no servía.
Fíjate también en lo que la palabra no dice. Soltar no quiere decir dejar de amar ni perder la conexión con el otro. Quiere decir permitirle que sea quien es. Si esa persona quiere viajar por el mundo y tú te quedas aquí, el amor incondicional es dejar que lo haga. Si los caminos se encuentran, se encuentran; y si no, no. Querer manipular al otro para que esté contigo es otro tema, y tiene otro nombre.
¿Por qué digo que ya solté y sigo igual?
Una vez lo expliqué con un lápiz. Lo tenía en la mano y dije: «Voy a soltar el lápiz. Mira, lo solté». Lo había pasado a la otra mano. Muchas veces intentamos liberar algo manteniendo el proceso que hace que no lo liberemos. Con alguien que amas se ve así: dices que soltaste y revisas su perfil, ensayas lo que le dirías si te escribe, esperas su mensaje, quieres que se entere de que estás bien. Todo eso es la otra mano.
Detrás hay una enseñanza que comparto en mis encuentros: todos te poseen. De niño te dicen «eres mi hijo», después «eres mi alumno», «eres mi marido», «eres mi mujer». No pasa nada porque alguien lo diga; lo que importa es cómo funciona en tu mente. Cuando creo que poseo algo, eso me posee a mí, y lo que quiero lograr se vuelve una cárcel. Si necesito que esa persona vuelva, que escriba, que sea como era, ese querer me tiene agarrado a mí. Si lo que más te pesa es la idea de que sin ella no puedes estar bien, mira dependencia emocional.
¿Cómo se suelta a alguien en la práctica?
Lo que yo hago, y te propongo, tiene tres movimientos:
- Suelta el control y da sin esperar. Es de lo más difícil de aprender. Se trata de esperarlo todo y no esperar nada: como cuando te dicen que una película está buenísima y la vas a ver sin preguntar de qué trata. Das lo que hay en ti, y lo que el otro haga con eso es suyo.
- Siente lo que hay, sin fingir. Hace años, en un taller de literatura, mi profesor me contó que cuando terminó una relación muy larga lloró toda la noche, y cuando su expareja lo llamó por la mañana le dijo que había estado de fiesta. En ese momento me pareció buen consejo. Hoy digo lo contrario: si te pasa algo, compártelo; y si la otra persona no está para escucharlo, está bien, sigues llorando hasta que hayas llorado lo que había que llorar, y listo.
- Suelta la imagen y deja que sea quien es. Para mí perdonar es liberarme de las imágenes que tengo de los otros: suelto al otro de la imagen que me construí y dejo que sea quien quiere ser.
Sobre el segundo movimiento, Lao-Tsé lo dice con una paradoja:
Si quieres que algo se encoja, debes permitir que se expanda primero.
— Lao-Tsé, Tao Te Ching
Con una emoción pasa igual: si quieres liberarla, siéntela. Deja que se abra y se expanda, sentirte triste del todo. Cuando dejas de desear que no esté ahí y la dejas ser, se diluye.
¿Soltar a alguien es dejar de amarlo?
Lo que sientes no tienes que apagarlo. Lo que se apaga solo cuando sueltas es la exigencia: que vuelva, que cambie, que sea como en tu cabeza. Si los caminos se vuelven a cruzar, se cruzarán sin que tires de ellos, y si no, ya no estás en el lugar de esperar.
Si el miedo a que se vaya y la imagen que armaste son lo que más pesa, lo trabajé en cómo soltar a alguien que amas sin dejar de amarlo. Si estás en medio de una separación concreta, empieza por cómo superar una separación cuando todavía amas. Y si el dolor es tan fuerte que te impide dormir, comer o seguir con tu vida, busca también acompañamiento profesional: pedir ayuda es parte de soltar.
En el seminario gratuito «Vivir en paz interior», grabado en vivo en Palmira, Colombia, trabajo el ego, el perdón y la guía interior: te llevas una manera de mirar lo que sostienes y de soltarlo sin pelearte con nadie. Mira el seminario Vivir en paz interior.

