Lección 19: Mis pensamientos afectan a todos
Te sientes angustiado y piensas que lo que viene después, lo verás en unos días. Pero la angustia está aquí, ahora. La Lección 19 parte de esa observación y la lleva más lejos: lo que piensas no te afecta solo a ti.
¿Qué significa «No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos»?
Esta lección se deriva de la anterior. En algunas lecciones el Curso te muestra cómo el pensamiento afecta a la percepción, y luego cómo la percepción afecta al pensamiento. Hay una causa y un efecto directo: nuestra forma de percibir está completamente relacionada con nuestra forma de pensar, y eso es inmediato.
Cuando reconozco que mis pensamientos no son neutros y que no me afectan solo a mí, puedo observarlo incluso de una manera más prosaica o materialista: si cambio mi forma de ver con una persona que está en mi misma habitación, esa persona, al verme, también tiene acceso a cambiar su forma de ver. El Curso va más allá y dice que estás afectando todo el tiempo. Si quieres profundizar en esta unidad, lee no eres una mente aparte: las tres caras del ego.
¿Y si me siento culpable por tener miedo?
La lección reconoce que esto puede traer un sentido de responsabilidad que se vuelve culpa: «uy, estoy con miedo». No pasa nada si estás con miedo. El miedo es una ilusión, y cuando lo sueltas es cuando se produce el milagro y la liberación. Por eso hoy empezamos a reconocer la responsabilidad del amor que tenemos en cada pensamiento y en cada acto de percepción. Si te sirve, lee el miedo no se enfrenta, se mira y se suelta.
El Curso dice además que el acto de pensar y sus resultados son simultáneos. No es que la causa ocurra hoy y el efecto dentro de tres semanas. Si tengo hoy un pensamiento de miedo, la angustia la experimento ahora.
¿Cómo practicar la Lección 19 hoy?
- Rastrea tu mente, como el Curso te propone desde el principio, y observa tus pensamientos.
- Si te angustias, observa tu forma de ver: no es neutra.
- Busca el pensamiento que genera esa manera de percibir angustiante. Esa es la llave de la liberación.
- Suelta y entrégalo al Espíritu Santo, para que ese amor empiece a sembrar una semilla en cada mente. El cambio lo haces tú, no hay que esperar nada de los demás.
- Elige pensamientos de amor, inocentes, de santidad, durante el día.
Si la angustia es intensa o te acompaña hace tiempo, consulta también a un profesional; esta práctica suma a ese cuidado y no lo reemplaza.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Llevas tu percepción de lo que el Curso llama una percepción falsa, desde el ego, a una percepción real donde todo lo que percibes es amor. Y reconoces que el efecto de tu forma de percibir y de pensar afecta todo. Vas a ver los milagros en tu familia, en tus amigos, en todos. El nivel de profundidad que puedes alcanzar es infinito. Para entender mejor cómo el Espíritu Santo trabaja en tu mente, lee el Espíritu Santo no viene y se va: está en tu mente.
Hay una frase del Curso que te recomiendo guardar en tu rincón de sabiduría: no existen pensamientos privados. Todos los pensamientos que tienes afectan a la mente completa, porque todos nos experimentamos en la misma mente, a través de percepciones individuales. Lo que genera la percepción no es la percepción misma sino la forma de interpretar y de pensar. Si estás con tu pareja y le dices algo que no es verdad, que no es lo que hay en tu interior, esos pensamientos, aunque no se los digas, le llegan. Por eso la honestidad y el amor deben ser siempre una prioridad en nuestras relaciones.
Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada: pruébala y suelta. Repasa la Lección 18 y continúa con la Lección 20. Hoy es un día de amor y de sanación.
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