Lección 194: Pon tu futuro en manos de Dios
Son las tres de la mañana y tu mente ya está en el año que viene: «¿y si el trabajo no se sostiene, y si ella se va, y si no me alcanza?». Todavía no pasó nada y ya sufres como si hubiera pasado. La lección 194 de Un Curso de Milagros llega justo ahí.
¿Qué significa «Pongo el futuro en manos de Dios»?
Te lo digo desde el principio: entender esta lección es liberarnos. Hoy tenemos un trabajo muy especial, que es empezar a soltar, y terminar de soltar, todo miedo al futuro. Eso se llama entrega, la famosa rendición espiritual: reconozco que hay un poder superior, benévolo y amoroso que me va guiando en mi camino, y me entrego a él.
Hay algo que ayuda mucho, aunque no lo entendamos del todo: el tiempo no es lineal. En la mente de Dios todo está ocurriendo. Por eso puedes tener fe plena en que tu liberación también ha ocurrido y ocurrirá. Y fíjate en lo que haces con esto: ahorras tiempo. Hay patrones que nos han llevado décadas de sostener, y hoy puedes empezar a soltarlos por completo.
¿Por qué cuesta tanto soltar el miedo al futuro?
Porque casi nunca nos damos cuenta de dónde sale el sufrimiento. Te lo resumo así: todo el sufrimiento está en creernos nuestros propios pensamientos. No te creas nada de lo que pienses. Lo vas a notar cada vez con más claridad: hay pensamientos que nacen de pensar con Dios y te llevan a una sabiduría enorme, y hay otros que todavía te atacan, te generan miedo e incertidumbre y te dicen que el futuro va a fallar o que algo va a salir mal.
La lección te recuerda además algo que sostiene todo lo demás: lo real no puede ser amenazado. Esa parte de tu mente que recibe esta información y sabe que es cierta, la que está conectada con la mente de Dios, no puede ser amenazada. Y aunque tu percepción todavía esté equivocada en algún aspecto, la corrección va a llegar. Nuestro trabajo es de corrección: el milagro es una corrección en una mente que se identificó con el ego o con la idea de separación.
Si el miedo es de los que aprietan el pecho cada noche, te sirve leer también cómo liberarse del miedo: mirarlo y soltarlo.
¿Cómo practicar la lección 194 hoy?
Se nos pide el máximo esfuerzo del que seas capaz, y yo te lo bajo a pasos concretos:
- Ten esta lección como un respaldo en la mente. Ante cualquier sensación de miedo o de ansiedad por el futuro, sabes que lo real no puede ser amenazado.
- Pon mucha energía en cada pensamiento de futuro. Cuando aparezca uno de incertidumbre o de miedo, no lo sigas: reconócelo.
- Ponlo en manos de Dios. Repite que pones el futuro en manos de Dios, las más amorosas y sabias de toda la creación.
- No te creas el pensamiento. Distingue cuáles surgen de la mente de Dios y cuáles todavía te atacan.
- Sin culpa. Si no estás poniendo el esfuerzo que se pide, no te sientas culpable de las lecciones que no hiciste tal como se explicaban. Aprovecha hoy.
Para los momentos en que la ansiedad ya está encima, puedes combinarla con estos 4 pasos para calmar la ansiedad ahora.
¿Qué cambia cuando entregas el futuro? ¿Y si no sientes nada?
Lo que haces no es entregar tu futuro, porque tu futuro ya está en manos de Dios. Esto es más un reconocimiento que una entrega. No lo entregas a algo externo: reconoces que eso que llamamos Dios es la parte iluminada de tu mente, la que te ha guiado en estas lecciones, en los momentos difíciles y hoy, a liberarte de todo miedo al futuro.
Y no te entregas porque seas débil o porque no puedas. Te entregas porque en esa entrega estás reconociendo el mayor poder. Lo que entregas es el miedo, y debajo del miedo vas a descubrir que hay un amor increíble en ti.
Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada: la práctica no se mide por una emoción. Repite la lección en cada pensamiento de futuro y vuelve mañana. Si el miedo te desborda y se vuelve difícil de llevar solo, busca también el acompañamiento de un profesional. Y si quieres un apoyo anterior para mirar el miedo de frente, la lección 48: no hay nada que temer es un buen punto de partida.
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