Lección 26: Tus pensamientos de ataque te atacan a ti
Es de noche, estás en la cama y no puedes dormir porque no dejas de pensar en alguien que te hizo algo. Repasas lo que dijo, lo que debiste responder, lo que se merece. ¿Contra quién estás peleando en ese momento?
¿Qué significa «Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad»?
Suena a contradicción, y en efecto lo es: el curso enseña que en realidad somos invulnerables, que no podemos ser atacados. Así empieza el libro de texto: «Nada real puede ser amenazado». Te pueden pegar, insultar o maltratar, pero lo que realmente eres es intocable, porque no eres el cuerpo físico ni la imagen que tienes de ti mismo.
Al entender eso aparece la pregunta de qué sí puede atacar. Mi respuesta es que lo único que ataca es la idea que tienes de la vida, de tu cuerpo o de otra persona. De ahí la lección: cuando piensas en atacar, lo que ataca es esa invulnerabilidad que eres.
¿Por qué atacar con el pensamiento siempre te ataca a ti?
Aquí hace falta un nivel de honestidad y de madurez grande, porque hay que ver que la idea de atacar siempre me ataca a mí. Así funciona el ego: es reversible. Algo que supuestamente sale hacia afuera, pero que en realidad pincha hacia adentro. Toda tu forma de pensar sobre el otro afecta, al final, a un solo ser: tú.
Por eso la escena de la noche sin dormir es tan reveladora. Quien sufre esos pensamientos de lucha eres tú. Todo lo que pensaste mal de las personas, a quienes viste como malas, solo te atacaba a ti. Y yo lo llamo sin adornos despertar espiritual: no tres bailarinas ni un señor con barba, sino empezar a reconocer que nuestra forma de percibir es egoica y está basada en el ataque, aunque lo que somos sea invulnerable.
Es una paradoja: el ataque que me hago a mi invulnerabilidad no puede ser real, pero como creo que lo es, termino atacando al otro. Y por eso conviene leer la lección sin prisa, porque cada frase muestra cómo funciona tu propia mente. Piensa en lo último que le reprochaste a alguien en silencio: ¿cuánto de ese reproche seguía dando vueltas dentro de ti horas después?
Hay otra capa: como creemos que el ataque es real, y que nos lo hicimos a nosotros, acabamos atacando al otro. Si quieres ver cómo funciona esa raíz, rechazar al otro es rechazarte a ti lo explica desde la idea de separación.
¿Cómo practicar la lección 26 hoy?
- Lee la lección con calma, varias veces si lo necesitas: cuando yo la leí pensé que ni el mejor psicólogo describe la mente con tanta claridad.
- Observa tus pensamientos con completa honestidad, incluidos los que juzgan a otros.
- Cuando notes uno de ataque, ve que ese pensamiento te ataca a ti, y dite que es un ataque contra ti mismo.
- Dispónte a soltarlo: si lo ves, lo puedes soltar.
- Haz la práctica con mucha conciencia, sin prisa.
Si hay un resentimiento concreto detrás de estos pensamientos, puede ayudarte perdonar en tres pasos: observar, esperar y no juzgar.
¿Qué cambia cuando la practicas (y si todavía no lo ves)?
Hoy llegó el día de reconocer nuestra invulnerabilidad, y por eso es un buen día para practicarlo: sin dramatismo, solo mirando qué piensas y de quién.
Te lo digo con claridad: si todavía no lo ves, no pasa nada, seguimos con las lecciones. Pero en el momento en que ves que tus pensamientos te atacan, y los sueltas, ya no puedes atacar a otro. Tu mente pasa a un estado de inocencia, de corrección, de milagro, donde empiezas a mirar desde un lugar de no juzgar. Porque sabes que los juicios que haces, por más amorosos que parezcan, son igualmente falsos: están asentados en la idea de que tú o el otro pueden ser atacados.
Estas lecciones son puertas inmensas al autoconocimiento y a reconocer con precisión lo que es el ego. Si quieres seguir con el hilo, la lección 29, sobre ver a Dios en todo lo que ves, es la siguiente que puedes leer aquí.
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