Lección 274: Este día le pertenece al amor
Estabas seguro de que ya habías soltado ese miedo. Y justo esta semana vuelve, con la misma cara de siempre. ¿Qué hiciste mal? Nada. La lección de hoy te explica por qué.
¿Qué significa «Este día le pertenece al Amor. Hoy no tendré miedo»?
Esta es una de las consecuencias de empezar a ver a través de la mirada crística, como veníamos practicando desde la Lección 273, sobre la quietud de la paz de Dios. Pero para eso es muy importante soltar, una vez más, todo lo que genera miedo en nuestro interior. Puedes reconocerlo como pequeñas molestias, pequeñas emociones o situaciones que, aun cuando las piensas, perturban algo en ti.
La lección comienza pidiendo dejar que todas las cosas sean como fueron creadas. ¿Qué significa? Que suelto todo lo que imagino diferente a lo que ya somos, a lo que ya fue creado. Y no es algo del pasado: la creación es constante. Ahora tu ser está siendo creado, y eso es amor, no lo que pensemos sobre eso.
¿Por qué vuelve el miedo si ya lo solté?
Probablemente pienses: pero yo creí que esto ya lo había liberado, y aparece. Te lo digo con claridad: la situación ilusoria va a aparecer tantas veces como la ilusión aún viva en nuestra mente. Por eso seguimos entrenándonos para soltar lo que no es.
Y es muy importante reconocer que eso no es amor ni es Dios: es parte de esa mirada con la que aún vemos desde los ojos del ego. Para entender cómo se suelta, el miedo no se enfrenta: se mira y se suelta tiene una explicación paso a paso. Y si al soltarlo aparece de nuevo, no es señal de que algo salió mal: solo te muestra dónde la ilusión aún tiene energía en tu interior, y eso es justo lo que hoy te invito a mirar.
¿Cómo practicar la Lección 274 hoy?
- Observa sin culpa. Con total honestidad y libertad, mira cualquier ilusión que todavía tenga un espacio o energía en ti, sin ningún gramo de culpa.
- Suelta lo que imaginas distinto. Deja que las cosas sean como fueron creadas, también tú.
- Distingue pensamientos de ser. Separa lo que piensas sobre ti de ese ser natural que emana, se expresa y vive en ti. Uno es el mundo mental; el otro nace sin pensamiento, con la posibilidad de pensar. El pensamiento puede alinearse con lo que es.
- Siéntate en el centro de la tormenta. Incluso si todavía rondan pensamientos de miedo, siéntate en ese centro del huracán donde nada se mueve, en la quietud y el silencio profundo que el libro propone.
- Reconoce el amor ahora. No un amor para más adelante, sino uno que puedes reconocer en este momento.
Por eso es tan importante el trabajo de quietud que este libro propone, ese silencio profundo. No esperes a que desaparezca el último pensamiento de miedo: observa ese silencio aunque los pensamientos sigan rondando. En el centro del huracán no se mueve nada, y desde ahí el amor no es una idea que imaginas, sino algo que reconoces ahora.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Cambia el punto desde el cual miras. En la medida en que reconoces en tu interior que no hay pecado, puedes reconocerlo en toda la creación. Y aunque todavía queden residuos de miedo en tu mente, hoy puedes observarlos desde ese centro inalterado de la creación, el altar de Dios.
Lo importante es que esto es por nuestra voluntad: estamos decidiendo liberarnos de todos esos miedos. Si hoy el miedo no se va, no significa que no funcione; es un día más de entrenamiento. Para acompañarte, puedes ver la Lección 48, donde se enseña que no hay nada que temer. Y si lo que sientes es muy intenso o te desborda, busca también el acompañamiento de un profesional.
Yo te invito a caminar hoy con esta certeza: este día le pertenece al amor. Hoy podemos empezar a reconocer el amor que somos, y cada vez que un temor asome, puedes recordar que ese temor no es lo que eres. Es un día de entrenamiento, y lo vivimos por decisión propia.
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