Lección 3: No entiendo nada de lo que veo
Estás en casa, miras una taza sobre la mesa y, sin darte cuenta, ya sabes qué es, de quién fue y qué recuerdos trae. ¿Y si hoy la miraras sin entender nada? Eso es lo que propone la Lección 3 de Un Curso de Milagros: «No entiendo nada de lo que veo en esta habitación». Viene justo después de la Lección 2, y te cuento por qué es tan especial.
¿Qué significa «no entiendo nada de lo que veo en esta habitación»?
Te lo digo con claridad: esta lección tiene un nivel de profundidad y un nivel espiritual increíble. Simplemente observas la habitación, sea donde sea que estés, y te das cuenta de que realmente no entiendo nada, no entendemos nada. Cualquier cosa sirve: un almohadón, una silla, una taza. No entiendo nada de lo que veo.
Cuando uno ingresa a este nivel, aparece el famoso «solo sé que no sé nada»: sueltas lo que sabes. Y una mente libre es, justamente, la que no entiende y no busca entender. Mira y no entiende. Y eso, lejos de ser un problema, es el comienzo de otra forma de ver.
¿Por qué creer que entiendes te mantiene atado al pasado?
Porque el entendimiento que tengo proviene de mi pasado. Por eso el objetivo de estos ejercicios es que te liberes del pasado. Escúchame bien: cuando piensas que entiendes, no estás entendiendo nada. Estás viendo solamente a través de los anteojos del ego. Una taza tiene el significado que le dio tu pasado, y el pasado es el espacio donde se manifiesta el ego, el espacio de contracción de nuestra mente. Si quieres conocer mejor a ese personaje, lee qué es el ego según Un Curso de Milagros.
Nos vamos al pasado una y otra vez y no nos damos cuenta de algo esencial: la vida es ahora. Cuando ves una flor, un amanecer o a otra persona, no hay nada para entender. Todo el conflicto surge de esa supuesta forma de entender. Creer que entendemos es un cuento, porque en realidad la vida no es comprensible: es vivible.
¿Cómo practicar la Lección 3 hoy?
- Observa la habitación, sea donde sea que estés: tu casa, la calle, una ventana, el lugar donde te encuentras.
- Elige cualquier objeto y mira con calma. Un almohadón, una silla, una taza, lo que tengas delante.
- Reconoce que no entiendes lo que ves. El significado que le asignas es el de ayer, el del pasado.
- Suelta ese significado y quédate un instante mirando sin entender. Aunque sea un breve momento.
No necesitas teoría ni esfuerzo especial. Se trata de una mirada libre, y de reconocer con sencillez que lo que ves no es comprensible cuando sueltas el pasado.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si no sientes nada?
Esta lección apunta a un estado de rendición mental, y si lo logras, vas a empezar a observar una paz que no es de este mundo. No entender no produce desasosiego, produce liberación. A medida que avancemos, vas a ver cómo esta falta de entendimiento lleva a un nivel de sabiduría, porque descubrirás que ese supuesto entendimiento no es más que la mochila que uno carga del pasado.
Y cuando veas a los ojos a alguien, o escuches esa canción que quizá te dolía, vas a poder decir: no entiendo lo que significa. Porque estoy soltando el pasado, estoy liberando las cargas, estoy perdonando todo aquello con lo que me he lastimado. Para profundizar en esto, tienes soltar el pasado no es olvidarlo.
Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada: no es un examen. Basta con que, aunque sea durante un breve instante, te des cuenta con honestidad de que no entiendes lo que ves, salvo que le des ese significado de ayer. Si llegas a ver sin entender nada, vas a experimentar un silencio realmente increíble. Esta lección es fundacional de una nueva forma de ver, donde el pasado ya no tiene lugar. Mañana seguimos con la Lección 4. Y si cargas con un dolor muy fuerte, acompáñate también de un profesional.
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