Lección 46: Dios es el amor en el que perdono
Haz una lista, aunque sea mental, de las personas que todavía te incomodan, te inquietan o te molestan. Casi siempre es más larga de lo que pensabas. Esta lección está hecha para esa lista. Llega después de la lección 45, donde vimos que Dios es la mente con la que pienso, y se apoya en ella.
¿Qué significa «Dios es el amor en el que perdono»?
Una vez que empezamos, aunque sea, a abrirle la puerta a esa mente con la que verdaderamente pensamos, no la mente pequeña, no la mente egoísta que se pierde en nimiedades, sino la que nos da la vida, descubrimos algo: hay un amor en esa mente, un amor tal que en él todo es perdonado.
Aquí el Curso nos muestra una herramienta que nos va a acompañar en todo el proceso de sanación, en cada lección: el perdón. Y te lo dice con claridad: ese amor surge de Dios, mientras que el miedo condena, el miedo lucha y el miedo genera todos los fantasmas que han aparecido en nuestra mente.
¿Quién perdona realmente, tú o Dios?
Esto es lo más delicado de entender. Veíamos el perdón de forma dual, como alguien que perdona a otro. El Curso aclara que perdonas a través de Dios, y así te estás perdonando a ti mismo, porque todos somos una unidad. Eso hoy lo vas a empezar a experimentar.
Pero tampoco es Dios quien perdona. Dios nunca ha condenado y no tiene nada que perdonar. Esa idea de un Dios que perdona o castiga es una máscara dual que se ha implementado en la mente humana por no reconocer el verdadero amor de Dios. Lo que sí podemos perdonar es todo lo que hemos generado en nuestro interior: las ilusiones, las angustias, las ansiedades y todo lo que estés viviendo hoy. Si el perdón te cuesta, mira por qué te cuesta tanto perdonar a alguien, y si quieres ver la práctica paso a paso, cómo se practica el perdón en tres pasos.
¿Cómo practicar la lección 46 hoy?
Si haces bien los ejercicios y eres disciplinado, vas a ver que hay muchas personas a perdonar. No se trata de perdonarlas «simplemente», sino de reconocer la fuente de la que surge el perdón. Estos son los pasos:
- Siéntate y trae a tu mente, una por una, a las personas que todavía te incomodan, te inquietan o te molestan.
- No selecciones. Todas las personas que generan alguna ilusión en tu mente tienen que ser perdonadas.
- Repite «Dios es el amor en el que perdono», pensando en cada una de ellas y también en ti.
- Recuerda que todas tienen la misma fuente que tú; no hay personas que vengan de otra. Que estemos dormidos no significa que no seamos amor.
- Deja que sea ese amor el que las perdone, y que el perdón se expanda a cada persona que viste con los ojos del ego.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Yo lo resumo así: con tu perdón total te conviertes en una luz para este mundo. Hoy reconoces al ego con una claridad que quizá no tenías antes, y aplicas ese perdón que el Curso llama camino de salvación. Ese amor sigue estando ahora, porque la creación es ahora.
Por eso hoy es un día santo: permites que este amor ingrese en tu interior y que el perdón empiece a expandirse, y a expandirse, hacia todas las personas que viste con los ojos del ego. No lo haces con esfuerzo; dejas que el amor de la fuente haga lo que tú no puedes hacer solo.
Si hoy no sientes nada o aparece resistencia, no pasa nada: sigue trayendo a las personas y repitiendo la lección. Si alguna de esas relaciones te duele de forma muy fuerte, apóyate también en un profesional que te acompañe. Para seguir, puedes leer cómo soltar el resentimiento con tres preguntas. Mañana seguimos con la lección 47, Dios es la fortaleza en la que confío.
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