Lección 47: Dios es la fortaleza en la que confío
Seguramente alguien te dijo alguna vez «confía en ti». Quizá lo intentaste, y cuanto más lo intentabas, más aparecía la duda. Eso no significa que fallaras: significa que la confianza estaba buscándose en el lugar equivocado. Esta lección llega después de la lección 46, Dios es el amor en el que perdono, y profundiza en el tema de la confianza.
¿Qué significa «Dios es la fortaleza en la que confío»?
Te lo digo con claridad: no se trata de que confíes más en ti mismo, ni de que te esfuerces en confiar en ti. Se trata de que empieces a confiar en lo que te ha creado.
Siempre que intentas confiar en ti mismo, encuentras la desconfianza como la otra cara de la moneda. Y lo mismo con el amor, el perdón o la confianza: no son propios. Hay una fuente en nuestra mente, mucho más profunda, de la cual emana el perdón y de la cual emana esa confianza. En la espiritualidad se ha explicado con muchas leyes, la ley del karma, la ley de la atracción (puedes ver cómo funciona la ley de atracción), con diferentes nombres. Pero más allá de las leyes, lo que necesitas entender es el origen del cual surge el conocimiento.
¿Por qué cuesta confiar en una fuerza que no es tuya?
Porque creemos que somos individuos que tienen que arreglárselas solos. Tú no eres confiable por tu cuenta, no puedes confiar en ti mismo, pero hay una luz que te ha creado y que es la confianza plena. Esa luz es la única fuente de seguridad y confianza en cualquier mundo, porque es la luz que crea todos los mundos. Y nosotros somos parte de ella: no estamos separados.
Todas nuestras creencias sobre confiar o no, sobre si algo va a surgir o no, tienen que ser entregadas y perdonadas para encontrar la fuente en la que verdaderamente vas a ser fuerte. Y no es una fortaleza individual, no es algo que te pertenezca de manera explícita: es una fortaleza que compartimos, que está en cada uno. Si el miedo es lo que más te frena, puede ayudarte por qué el miedo no se enfrenta: se mira y se suelta.
¿Cómo practicar la lección 47 hoy?
El Curso te pide que vayas muy profundo, sobre todo al final de las sesiones de práctica. Así lo harías:
- Haz tus sesiones con confianza y con certeza, no con esfuerzo.
- Repite la frase de la lección durante el día.
- Al final de cada sesión, ve muy profundo y busca esa verdadera seguridad, la fortaleza que hay en tu interior.
- Recuerda que no es una fortaleza que consigas tú: la descubres, y está ahora en ti y en todos.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Lo que aparece es un nivel de paz que va más allá de la confianza, y que el Curso llama certeza. Ya no necesitas confiar en lo que puedas lograr tú, sino en la fuente que te da la vida para que pienses a imagen y semejanza y crees realidad. En esa plenitud no hay inseguridades ni miedos, porque Dios se conoce a sí mismo y no sembró el miedo en su mente: la mente de Dios no puede ver el miedo, es solo amor.
Por eso hoy es tan importante ir profundo y reconocer que esa fortaleza está ahora en nosotros, y que es realmente santa. Haz las sesiones con esa confianza y con la certeza de que vas a descubrir una fuerza que hay en tu interior y que compartimos con todos.
Tanta gente ha mostrado esa fortaleza: quizá hayas leído libros o visto películas basadas en hechos reales sobre personas que hicieron cosas que parecían imposibles, y las hicieron. Esos son testimonios ajenos. Hoy el testimonio va a ser el tuyo: descubrir esa fortaleza en ti, que surge directo de Dios y que a veces se ha llamado el retorno al hogar. Si hoy no la sientes con claridad, vuelve a practicar mañana; y si atraviesas un momento muy difícil, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 48, no hay nada que temer. Bendito día.
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