Lección 59: Repaso, nunca estás solo
Sientes que nadie te entiende, que estás solo con lo que te pasa. Este repaso responde con una idea muy simple, que me tiene fascinado cada vez que la leo, y llega después del repaso de las lecciones 36 a 40.
¿Por qué «Dios va conmigo dondequiera que voy»?
Tienes que entenderlo: estás en Dios, así que no puedes ir a ningún lado. La idea de soledad es la de un ser completamente desconectado, pero no puedes estar solo, siempre estás en Dios, y Dios es todo. No es solo estar con otro ser humano, con un animal o con una planta: Dios es el aire que respiras. No tienes otro lugar adonde ir. Hoy llévalo contigo, reconócelo, obsérvalo. Es la lección 41.
¿De dónde viene la fortaleza y qué es la visión?
La fortaleza que tanta gente ha descubierto, y con la que han hecho cosas increíbles, viene de Dios. No viene de esas personas de manera individual, sino de que han rendido su idea egoica de una fuerza propia y han descubierto una fuerza divina, no humana. Otra vez te lo digo: no es la fuerza de tus brazos ni de tu voluntad. Es una fuerza que nos abraza, nos acoge y nos hace ver, no desde los ojos del cuerpo sino con la visión de Cristo, la visión del perdón.
Todo eso pequeño que ves y que te genera tristeza o culpa es una mente pequeña. Hoy empezamos a mirar con otra visión para reconocer que Dios es mi fuente y que no puedo ver separado de Él. Lo que ves en cada momento es lo que Dios te muestra de esta creación infinita. Puede parecerte que no te gusta, pero tu trabajo no es opinar, es entregarte. Si hay resistencia, no pasa nada, pero te garantizo algo: la sufrirás, y el sufrimiento, como hemos visto, es autogenerado. Hay una decisión de deshacer ese mundo de sufrimiento para empezar a ver.
¿Qué luz y qué mente uso para ver y pensar?
Dios es la única luz. Abre los ojos y observa lo que miras: no hay otra luz, lo estás viendo en Dios, no hay otro lugar donde ver. Puedes contarte el cuento que quieras; tu opinión da completamente igual. El Curso te explica que las interpretaciones siempre son del ego y que el Espíritu Santo reinterpreta la realidad para perdonarla y soltarla, de modo que reconozcas que siempre estamos viendo en la luz de Dios. Los místicos descubrieron lo más evidente: no tienes que buscar algo secreto, todo lo que ves ocurre en Dios. Esa idea la comenté con más calma en la lección 44, Dios es la luz en la que veo.
La última de hoy, que me parece fascinante, dice que Dios es la mente con la que piensas. Todos los pensamientos que aparecen en tu mente son en la mente de Dios, por eso son benditos. Hay pensamientos falsos, de desvalorización, de culpa, de «no puedo», y esos no son reales: Dios no está pensando eso. Lo notas porque, cuando los sueltas, te llegan otros pensamientos. Piensas en la mente más elevada; no hay otra. El resto es ilusión. Tienes más detalle en la lección 45.
¿Cómo practico este repaso hoy?
- Lleva la idea de que Dios va contigo adonde vayas, también cuando te sientas solo.
- Cuando algo de lo que ves no te guste, no opines: entrégate, y si aparece resistencia, obsérvala.
- Abre los ojos, mira lo que tienes enfrente y reconoce que no hay otra luz que la de Dios.
- Observa tus pensamientos y distingue los de culpa, miedo o «no puedo» de los que llegan al soltarlos.
- Decide con fuerza reconocer la mente a través de la cual piensas.
¿Qué cambia cuando lo practico?
En algún momento se enciende esa luz, y que sea hoy el día en que sueltes todo eso y reconozcas la mente a través de la cual pensamos y somos una unidad. Si la soledad o el miedo se vuelven muy pesados, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 46 a 50.
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