Lección 60: Repaso, no hay nada que temer
¿Cuál es el cuento de hoy? ¿Cuál es la moda en tu mente que te genera miedo? Con esa pregunta quiero llevarte al cierre de los repasos, después del repaso de las lecciones 41 a 45.
¿Qué es el amor en el que perdono y la fortaleza en la que confío?
Empezamos con la lección 46. Lo que tienes que entender es que este amor es inocente. No es el amor que proyectaste en tu pareja, aunque quizá lo hayas experimentado también en distintas relaciones. Es un amor que no busca nada, no pide nada, no demanda nada, no exige nada. Cuando lo reconoces hay una inocencia, una pureza cristalina y simple, una luz sencilla. Y en esa luz reconoces la lección siguiente, Dios es la fortaleza en la que confío.
Esa confianza no es en ti mismo, porque hoy confías y mañana desconfías. Es el poder que descubres en tu interior, que viene de Dios y no de los dioses inventados, de la fuente de la vida. Si quieres, puedes reemplazar Dios por origen o por fuente. Desde esa fortaleza el perdón surge naturalmente: no puedes no perdonar todo lo que veas, si dejas de mirarlo con juicio. Y ese perdón te lleva a un estado interno tan poderoso que llegas a la lección siguiente.
¿Por qué «no hay nada que temer»?
Si fuiste siguiendo el hilo de las lecciones y lo observaste en tu mente, entonces todo el temor que vives es tu ignorancia. Puedes seguir temiendo, y es una decisión: pueden pasar veinte años más, releer esta lección y decir «guau, me olvidé veinte años». No te olvides; se trata de recordar. Guarda esta lección en tu interior. Todo lo que hay para temer en tu mente es un cuento tonto, ignorante y falso que te cuentas a ti mismo, y lo aprendiste. Aquí estamos aprendiendo algo diferente, o desaprendiendo eso, para ver con otros ojos. Lo único que haces con esta lección es ahorrar tiempo y decidirte a soltarlo ahora. Si el miedo te desborda, no dudes en pedir acompañamiento profesional. Para mirar el miedo de frente, tienes por qué el miedo no se enfrenta, se mira y se suelta.
¿Cómo escucho la voz de Dios durante todo el día?
Esta lección, te diría, practícala hoy con mucha insistencia. El Curso dice que la voz de Dios te habla durante todo el día, y que no hay ningún momento en que sus pensamientos no te estén guiando. Si todavía no lo ves, no pasa nada: es porque hay que perdonar primero y reconocer que no hay nada que temer, ya que mientras haya temor no estoy escuchando esa voz: la estoy bloqueando de manera sistemática.
Los pensamientos de los que habla no son tu forma superficial de pensar. A veces te llevan a cruzar la calle en algún momento o a salir un rato más tarde, sin que sepas por qué, y piensas que te retrasaste o que te equivocaste de horario. Esa guía está todo el tiempo en tu interior, y se trata de empezar a reconocerla.
¿Qué significa que el amor de Dios es mi sustento?
Es la última lección de los repasos, y aquí se acaba todo el cuento. Lo que piensas de la vida ya no tiene ningún sentido, te unes a la mente universal y reconoces que el amor que te está dando la vida ahora es el amor de Dios. Podríamos terminar las lecciones aquí, pero seguimos, porque son un entrenamiento: te estás descubriendo, ves algo que antes no veías, sales del dogma de creerte un cuerpo que se mueve y sobrevive. Con la lección 50 cerramos los repasos.
¿Cómo practico este repaso hoy?
- Reconoce el amor inocente, el que no pide ni exige nada, y perdona desde ahí.
- Apóyate en la fortaleza que viene de Dios, no en la confianza en ti mismo.
- Cuando aparezca el miedo de hoy, recuerda que no hay nada que temer y decide recordarlo.
- Durante el día, escucha: esa guía interior habla en lo cotidiano.
- Cierra reconociendo que el amor que te sustenta es el amor de Dios.
Hoy lleva estas lecciones en tu interior y escucha la voz de Dios durante todo el día. Será un día santo, un día bendito, de conexión con el amor que te sustenta. Y mañana nos abrimos a comenzar con la lección 61, Soy la luz del mundo.
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