¿Cómo dejar de preocuparme por el futuro?
¿Cómo dejar de preocuparme por el futuro?
Puedes tener planes sin preocuparte si distingues prepararte de anticiparte: lo primero es práctico; lo segundo es querer controlar lo que no puedes saber.
Si voy a hacer una comida y sé que el fuego tiene que estar quince minutos, trabajo con eso. Pero en la vida no podemos anticiparnos, porque lo que ocurre es nuevo y nunca sabemos realmente qué está pasando. El ego trabaja siempre por anticipación.
Anticiparse es otra forma de decir controlar.
No está mal agendar lo que mañana tienes que hacer ni tener un proyecto de futuro: eso llegará en algún presente. Lo que no hace falta es predecir cómo van a ser las situaciones. Y cuando te preocupas, muchas veces estás proyectando tu pasado: el futuro que temes se parece a lo que ya viviste.
La otra salida es extender el presente en lugar de proyectar el pasado: si al llegar el próximo instante estás conectado con el presente, ese instante será de puro presente.
Cómo trabajarlo
1. Separa plan de preocupación
Pregúntate: ¿esto lo puedo prever, como la receta de quince minutos, o es querer controlar lo que no sé? Lo primero se agenda; lo segundo se observa.
2. Agenda lo que toca y suéltalo
Anota lo que mañana tienes que hacer: eso llegará en algún presente. No hace falta predecir cómo van a ser las situaciones; no tienes ni idea de cómo serán.
3. Mira si proyectas tu pasado
Cuando imagines un futuro malo, pregúntate de qué recuerdo viene. Si lo que temes se parece a algo que ya viviste, estás proyectando el pasado y repitiendo la película.
4. Extiende el presente
En lugar de proyectar el pasado, vuelve a este instante y quédate en conexión con él. El presente se convertirá en tu próximo instante, y será de puro presente.
5. Observa los pensamientos condicionantes
Observa los pensamientos que mezclan tu presente con tu pasado y las emociones que los acompañan. A veces no piensas nada en particular, pero se activa una memoria emocional.

