¿Me pueden hacer mal de ojo?
¿Me pueden hacer mal de ojo?
Lo que yo enseño es que nadie tiene poder sobre tu mente salvo el que tú le das, y por eso el trabajo no es defenderte de alguien, sino recuperar ese poder.
Quizás te pasó: alguien te miró con envidia y esa semana todo se complicó, o te sientes sin fuerzas y un familiar te dijo «te hicieron mal de ojo». Lo que sentiste es real, y preguntarlo no tiene nada de ridículo: mucha gente de buen corazón lo vive así.
Las creencias generan tu experiencia, y nadie puede experimentar algo en lo que no cree. Si le das poder al otro —a una persona, a una mirada, a una maldición— lo vas a experimentar, porque le diste tu poder. En el Curso eso se llama un ídolo: poner afuera lo que solo está en tu mente. En el plano ilusorio existe todo, y si todavía estás en esa energía puede sentirse; pero si estás en la conciencia de Dios, ese «amarre» no encuentra dónde agarrarse.
Amárrate a Dios: ese es el amarre que tenemos que hacer.
Y si lo que te pesa es del cuerpo, atiéndelo también con un médico: una cosa no quita la otra.
Cómo trabajarlo
1. Reconoce lo que sientes
Si algo te pesa, no lo niegues ni te juzgues. Nómbralo: «ahora hay miedo en mí». Lo que sientes es real; lo que vas a revisar es el poder que le diste a la causa.
2. Pregúntate qué poder le diste
Escribe: ¿qué creo que esta persona o este «trabajo» puede hacerme? Esa creencia es lo único que lo sostiene. Pon un signo de pregunta al lado de cada frase.
3. Devuélvele su tamaño a la persona
Lo que idolatras se queda con tu poder. Si alguien te da miedo, míralo como lo que es: un hermano, uno más, igual que tú. Quitarle el pedestal es quitarle el poder.
4. Amárrate a Dios
Dedica unos minutos al día a conectar con Dios o con tu fuente, como te salga: una oración, el silencio. Pide luz y paz para tu mente, no que nadie te haga daño.
5. Atiende el cuerpo con quien sabe
Si hay dolor, cansancio o insomnio, consulta a un profesional de la salud. Cuidar el cuerpo no contradice nada de lo que crees.

