¿Por qué no puedo dormir de tanto pensar?
¿Por qué no puedo dormir de tanto pensar?
Porque llegas a la cama con la mente todavía en marcha, y un pensamiento de miedo, cuando lo dejas solo en la oscuridad, se reproduce y llama a otro.
Apagas la luz y empieza el repaso: lo que dijiste, lo que falta, lo que podría pasar. Cada idea de amenaza engancha a la siguiente y la mente no frena.
Según el Curso, el momento antes de dormir es muy valioso: dedicárselo a Dios pone a tu mente en un estado de reposo y la aparta del miedo. Y con esos pensamientos no hay que quedarse dándoles vueltas, sino pasarlos por alto, que es lo que el Curso llama perdonar. Se puede, porque nada real puede ser amenazado.
Perdonar es pasar por alto.
Mi propuesta es reemplazar el pensamiento, no pelear con él: una frase simple, y dejar que la mente asocie libremente a partir de ahí en lugar de a partir del miedo.
Si pasan semanas sin dormir bien, o el cansancio ya afecta tu día, consulta con un médico o un profesional: dormir es salud, y esta práctica no reemplaza ninguna atención.
Cómo trabajarlo
1. Reserva diez minutos al apagar la luz
Date esos diez minutos, o al menos desde que apagas la luz hasta que te duermas, para esta práctica en vez de dejar que la mente repase sola.
2. Reconoce el pensamiento de amenaza
Cuando venga el repaso, nómbralo: «esto es un pensamiento de amenaza». Nada real puede ser amenazado, así que no hace falta resolverlo ahora.
3. Reemplázalo por una frase
«El amor me creó a semejanza de sí mismo». Si quieres, haz antes unas respiraciones profundas. Cada vez que vuelva el miedo, vuelve a la frase.
4. Deja que la mente asocie libremente
No controles hacia dónde va. Un pensamiento santo lleva a otro, así como uno de amenaza se reproduce y trae miedo, pero en la otra dirección.
5. Anota qué cambió y consulta si persiste
Por la mañana escribe cómo dormiste. Si el problema sigue, ve a un médico o a un profesional: la práctica acompaña, no reemplaza.

