¿Por qué siento envidia de los demás?
¿Por qué siento envidia de los demás?
Porque buscas en otros lo que crees que a ti te falta: la envidia es esa proyección, y nace de creer que hay poco.
Ves a alguien con la pareja, el trabajo o el dinero que quisieras y se te cierra el pecho. Quizá además lo juzgas («algo habrá hecho») y te sientes mal. Por debajo corre una sola idea: *el otro tiene lo que yo no tengo*.
Un Curso de Milagros dice que nuestra sensación de ser inadecuados, débiles o incompletos viene del gran valor que le dimos al principio de escasez. Con él, el ego siempre vive en la falta: un día te falta tiempo para ti, otro día te sobra, pero te falta para tu pareja. La envidia, los celos y a veces la ira aparecen cuando proyectas en el otro eso que sientes que no tienes.
El otro tiene que funcionar como espejo para darte cuenta de que tú puedes tener infinito.
El trabajo es pasar de «hay poco» a «hay infinito»: ya no mirar a quien tiene más como un testigo de tu carencia, sino buscar ejemplos de abundancia en vez de ejemplos de carencia.
Cómo trabajarlo
1. Nómbrala sin juzgarte
Cuando aparezca, di: «ahora hay envidia». No es una condena sobre quién eres: es una señal de lo que estás proyectando.
2. Pregunta qué crees que te falta
¿Qué tiene esa persona que quisieras? La respuesta describe la falta que sientes en ti, y ahí está el trabajo, no en lo que el otro tiene.
3. Usa al otro como espejo
En lugar de compararte, mira lo que ves en el otro como un testigo de que eso también es posible. El otro te muestra lo que puedes tener, no lo que te quita.
4. Cambia «hay poco» por «hay infinito»
Cuando aparezca el pensamiento de escasez, cámbialo: no es que hay poco y tú agarras mucho; es que hay infinito. No hay una torta que se acabe.
5. Busca ejemplos de abundancia
Anota tres señales de abundancia en tu día. Entrenas a tu mente a buscar ejemplos de abundancia en lugar de ejemplos de carencia.

