¿Por qué tengo miedo a todo?
¿Por qué tengo miedo a todo?
Porque no tienes miles de miedos distintos: tienes un solo miedo que se disfraza de cosas diferentes. El miedo a la soledad, al hambre, a la muerte, a que se repita algo duro del pasado: la lista puede ser larguísima, pero la unidad de medida es la misma.
Imagina que en la misma semana te asusta el trabajo, la salud de alguien y el dinero. Parece que la vida se puso peligrosa. Lo que pasó es que tu mente encontró tres lugares donde proyectar lo mismo.
Yo lo explico así: el miedo aparece cuando algo de lo que piensas que eres se siente amenazado. Y el Curso empieza diciendo que nada real puede ser amenazado: lo que se asusta es la imagen que te hiciste de ti, no lo que verdaderamente eres. Por eso solo tu mente puede producir miedo: no hay otro lugar donde se fabrique.
Todas las ilusiones tienen como unidad de medida en común que están centradas en un miedo.
Y puedes comprobarlo: piensa en un miedo que tenías de niño y hoy no tienes, como el monstruo detrás de la cortina del baño. El que tienes ahora es igual de ilusorio. Cuando ves eso, dejas de ir de miedo en miedo y empiezas a mirar de dónde sale.
Cómo trabajarlo
1. Haz la lista de tus miedos
Escribe los tres o cuatro miedos más grandes que tienes hoy, sin discutirlos. La pregunta es: ¿cuál es el miedo más grande que tengo hoy? El primer paso es ver el miedo, no arreglarlo.
2. Busca qué tienen en común
Al lado de cada uno pregunta: ¿qué de lo que creo ser se siente amenazado aquí? Puede ser tu imagen, un vínculo, el dinero, tu cuerpo. Casi siempre vuelve a lo mismo.
3. Recuerda un miedo que ya soltaste
Piensa en uno que tenías de niño y hoy no. Si aquel era ilusorio, el de ahora también lo es. Es la prueba más simple de que no viene de afuera.
4. Repite: «solo mi mente puede producir miedo»
Déjala escrita donde la veas durante el día. No es para convencerte: es para que, cuando aparezca el miedo, recuerdes dónde se produce y no salgas a buscar un culpable afuera.
5. No cambies un miedo por otro
El Curso dice que el intento de escapar de una ilusión refugiándose en otra no puede sino fracasar. Si dejas una relación o un trabajo solo para dejar de temer, el miedo se muda contigo.

