Lección 28: Quiero ver las cosas de otra manera
Hay una persona en tu vida a la que no has vuelto a mirar con ojos nuevos desde hace años. Para ti ya es lo que es: lo que hizo, lo que dijo, lo que te dejó. ¿Y si esa definición que le pusiste fuera justo lo que te impide ver algo distinto?
¿Qué significa «Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera»?
Esta lección es una profundización. La idea general y abstracta que trabajamos ayer se baja hoy a lo concreto: cada cosa que ves puede ser vista de otra forma. El curso te lo dice casi de manera cuántica: si liberas tu experiencia de tu forma de ver una mesa, liberas la de todo el universo, porque en cada cosa está Dios, está el todo y está la verdad. Si quieres retomar la idea de ayer, está en la lección 27, por encima de todo quiero ver.
Yo todavía no he llegado al significado del universo a través de una mesa, te lo confieso. Pero si esta aplicación la haces con cada una de las relaciones que vives, ¡vaya liberación la que vas a experimentar!
¿Por qué cuesta ver distinto lo que ya definiste?
Hay algo muy importante aquí: nadie cuestiona lo que ya ha definido. ¿Qué significa esto? Que si yo ya definí algo o a alguien, estoy atado a esa definición y no puedo verlo de otra forma. Si pienso que la música es sublime, ya estoy atado a esa visión y quizá no pueda reconocer otra música que no lo sea. Si pienso que todos los artistas son pobres, o que son amorosos, o cualquier otra definición, pasa lo mismo.
La mesa que tienes delante también tiene un significado que viene del pasado. Y lo mismo ocurre con una persona. Ves a quien, entre comillas, más dolor te generó, o a quien tú te generaste a través de tu ego y su forma de ataque y defensa. Si la defines desde lo que significó para ti en otro momento, ya la definiste y te quedas estático. Por eso estas lecciones son tan movilizantes: nunca te dejan quieto, te sacan de tu zona de confort. Si te cuesta soltar un juicio, también te ayudará leer cómo dejar de juzgar a los demás.
¿Cómo practicar la lección 28 hoy?
- Mira objeto por objeto y recuerda que lo puedes ver de otra manera. Con objetos me refiero también, y sobre todo, a tus relaciones.
- Recuerda a la persona que más dolor te generó y suelta todo lo que pensaste de ella: tus preconceptos y tus prejuicios.
- Dite: «puedo verla de otra manera». ¿Qué manera? No lo sé, pero es una manera actual, que no está basada en el pasado.
- No te preguntes cuál es la otra manera. Hay infinitas, y elegirla no es tu trabajo: ese es el trabajo del curso.
- Ábrete, situación por situación, a que exista otra forma de verlo.
¿Qué cambia cuando te abres a ver de otra manera?
Cuando sueltas la definición del pasado, te abres a algo que vamos a hacer más adelante en las lecciones: escuchar otro significado, otro propósito, otra razón de ser de las cosas. Pero primero, de manera sistemática, tienes que abrirte a soltar y a ver distinto. Y vas a saber que hay otra manera. Claro que la hay.
Puede que pienses: «bueno, pero quiero saber ya cuál es». El curso dice que no hay prisa, y a mí me encanta una frase: «vísteme despacio que estoy apurado». Hoy no corras. No te preguntes cuál es la otra manera, ni qué es Dios, ni si estás o no estás en el ego. Solo ábrete, objeto por objeto y situación por situación.
Así empiezas, una vez más, a sentar las bases de la liberación del pasado: reconocer que el pasado no existe y que toda la percepción puede cambiar cuando uno se abre a ver. Si quieres ahondar en ello, lee si la percepción se puede cambiar. Y cuando termines, sigue con la lección 29, Dios está en todo lo que veo.
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