Cambia tu percepción y cambia tu experiencia
Lo mismo, visto de otra forma
¿Sabías que puedes cambiar tu percepción? Es el mismo lugar, tu cuerpo es tu mismo cuerpo, tu pareja es la misma, tu familia es la misma. Y donde antes te sentías en conflicto, ahora ya no. Cambió tu percepción.
La pregunta es qué hay que hacer para cambiarla. Y hay algo increíble: tu percepción ya está cambiando todo el tiempo. Desde que empezaste a leer esto hasta ahora, cambió. Y mientras sigues, sigue cambiando. ¿Hacia dónde va?
Donde pones la atención, vives la experiencia
Hay algo que no estamos acostumbrados a ver: donde se pone tu energía, tu atención, ahí se vive tu experiencia. ¿Dónde estás poniendo la energía hoy? ¿Dónde la quieres poner? ¿Qué quieres vivir? ¿Qué deseo profundo tienes?
Lo vi en mí y lo vi en tanta gente: en el interior hay un deseo que compartimos. ¿Alguien puede decir que no quiere estar en paz, o que no quiere tener relaciones sanas, amorosas?
La vida es lo que creemos que es
Un Curso de Milagros te dice que según lo que creas va a ser tu experiencia: lo que crees se vuelve real para ti. Si crees que este momento es un infierno, lo vas a vivir como un infierno. Si crees que eres culpable, que mereces castigo, lo vas a vivir así. Es increíble la mente humana.
La felicidad se vuelve desgracia, la desgracia felicidad según la posición del hombre, según su percepción momentánea.
— Taisen Deshimaru, El Sutra de la Gran Sabiduría
Lo que estés pensando ahora está fragmentando la realidad: decide qué escuchas y qué no. Y según lo que estés dispuesto a escuchar, se va a transformar tu vida. ¿Qué pasa si cambian tus creencias? Cambia tu experiencia. Si hoy piensas que no puedes, te vas a ir a tu casa pensando que no puedes. Si hoy piensas que puedes, te vas a ir pensando que puedes.
Las dos voces
Hagamos un ejercicio. Mientras lees esto, mírate. Vas a notar dos voces: la que viene de afuera y la que habla en tu mente. ¿Qué dice la voz de tu mente? ¿Qué pensamientos estás teniendo?
El Curso enseña eso: a darte cuenta de tus pensamientos, y de que esos pensamientos no significan nada más que para quien los piensa. Si estás en guerra con tu cuñado, ¿qué diferencia hay con la guerra entre un país y otro? Es un pensamiento, proyectado afuera.
Cómo empezar
Observa dónde está tu atención ahora mismo.
Nota la voz que habla en tu mente, sin pelearte con ella.
Pregúntate qué creencia sostiene lo que estás viendo.
Elige dónde quieres poner tu energía hoy.
No hace falta que te crea. Pruébalo: el mismo día, visto desde otro lugar, ya es otro día.


