Sanar el cuerpo con la mente según el Curso
Te miras al espejo y hay algo de tu cuerpo que no soportas. O el médico te dijo una palabra que no querías oír y lo primero que pensaste fue: «¿qué hice mal para tener esto?». Si buscas cómo sanar el cuerpo con la mente, quizá cargues esa pregunta. Te cuento lo que enseño desde Un Curso de Milagros, y empiezo por lo que no voy a decirte: que tu enfermedad sea culpa tuya, que un síntoma signifique una emoción en particular o que pensando distinto vas a curarte.
¿Se puede sanar el cuerpo con la mente?
En un encuentro me preguntaron cómo usar la mente para sanar el cuerpo según el Curso. Mi respuesta corta: lo que el Curso llama sanación ocurre en la mente. Sana lo que crees que eres y, sobre todo, el miedo. Lo que le pasa al cuerpo se atiende en su plano, con quien sabe de eso. No te prometo que tu cuerpo cambie. Te cuento qué cambia cuando dejas de vivirlo desde el miedo y el juicio.
Y esa sanación no lleva años, ocurre en el presente, como explico en este artículo.
¿Qué es el cuerpo para Un Curso de Milagros?
Un espacio donde tu mente puede experimentarse en este mundo. Tu cuerpo no vale ni poco ni mucho, es el que es, y lo que significa para ti depende de la función que le des.
Yo lo viví con un diente. Alrededor de los diez años me lo sacaron de una patada jugando a la pelota, y pasé la adolescencia con un aparato que me quitaba para comer. Comía de costado por miedo a que se cayera. Tuve mucho trauma con ese diente, y me miraba al espejo y encontraba algo para rechazar en la pierna, en el pecho, en la nariz.
El Curso dice que cuando te juzgas la panza, la pierna o el perfil de la cara, lo que está dividido es tu mente, no tu cuerpo. Entonces me pregunto: cuando la mente está en paz, ¿qué problema hay con el cuerpo?
¿Por qué el Curso llama «magia» a querer curar el cuerpo?
Magia, en el Curso, es creer que eres un cuerpo y que lo que hay que sanar es el cuerpo. Imagina que pintas una piedra de azul y dices «pobre piedra, es azul». La piedra no es azul, la pintaste tú. Con el cuerpo hacemos algo parecido: lo pintamos con lo que creemos de él, y desde ahí lo vemos sano, enfermo, feo o aceptable.
Tu dolor existe para ti y merece atención. Lo que señala el Curso es una confusión de niveles: poner toda la atención en el cuerpo y olvidar la mente que lo mira. Cuando toda tu salud se reduce al cuerpo, cualquier síntoma te llena de miedo, y ese miedo es lo que el Curso llama enfermedad. Aquí cuento cómo se mira y se suelta el miedo.
Si quieres escucharme hablar de esto completo, está El cuerpo, la charla completa en Guía TV: hablo de lo que nos molesta de nuestro cuerpo, de cuánto vale según el Curso y de por qué la espiritualidad también pasa por tener uno. Y en La sanación desde Un Curso de Milagros explico qué es sanar para el Curso y cómo mirar lo que todavía te queda por trabajar.
¿Qué hago si tengo un síntoma o una enfermedad?
Atiéndete. Puedes tener un síntoma en el cuerpo, y te pido dos cosas a la vez: trabajar la idea de que eres solo un cuerpo y consultar con el especialista que corresponda. Lo que pasa en el cuerpo se atiende en el plano físico, con médicos y con el tratamiento que te indiquen. No lo dejes por nada de lo que leas aquí ni por nada que yo diga.
Lo que sí cambia es cómo lo atraviesas. No vas a perder el cuerpo, vas a perder tu idea del cuerpo. El Espíritu Santo no cambia lo que pasa en él, cambia tu percepción, y con ella puedes tener la confianza de que te guían en lo que te toque hacer. Si el sufrimiento es muy fuerte, busca ayuda profesional además de este camino interior.
¿Cómo empiezo a mirar mi cuerpo sin juzgarlo?
Casi no sentimos el cuerpo. Vamos hacia afuera con la mente, y el cuerpo se vuelve una lista de cosas que hay que hacer o una cárcel que juzgamos todo el día. Yo lo llamo un envase maravilloso para sentir. Da igual qué técnica de conciencia corporal uses. Lo que cuenta es notar lo que ocurre en él, y hasta las sensaciones desagradables son formas de sentir únicas. Prueba esto.
En la Maratón de Un Curso de Milagros, que es gratuita, te llevas las ideas base del Curso para empezar a mirar tu cuerpo, tu mente y tu miedo con otros ojos, a tu ritmo: súmate a la Maratón.

