Lección 290: Solo veo mi felicidad actual
Estás en la fila del banco, en el auto o con el teléfono en la mano, y de pronto notas que llevas diez minutos ensayando una conversación que todavía no ocurrió. ¿Dónde estaba tu felicidad mientras tanto? Esa pregunta es la puerta de la lección de hoy.
¿Qué significa «Lo único que veo es mi actual felicidad»?
Venimos practicando la presencia, tal como lo hicimos en la Lección 289, sobre el pasado que no existe. Para mí, conectar con esa presencia fue la forma más simple de entender qué es el perdón y qué es la verdad, y de salir de la culpa, la lucha, la frustración, la ira, la angustia y la ansiedad. ¿Te suena todo esto? La presencia es la llave. En el texto la estudiamos como el instante santo, y reconocerlo es lo que practicamos.
La lección dice que, a menos que contemple lo que no está ahí, lo único que veo es mi actual felicidad. ¿Qué es lo que no está ahí? Una ilusión. Salvo que proyecte algo sobre lo que estoy viendo, que imagine algo que va a fallar o que no va a funcionar, lo único que puedo ver ahora es la felicidad.
¿Qué es la felicidad para Un Curso de Milagros?
Para nosotros la felicidad suele ser un cumpleaños: globos de colores, música fuerte. Eso no es la felicidad de la que habla el curso. La felicidad es el estado de conexión directo con la vida, con el presente. Y el presente es Dios. El curso lo dice de una manera muy hermosa: Dios te conoce ahora. No hay otro lugar donde Dios te conozca. El ser que eres no tiene historia, no tiene edad, no tiene tiempo: es siempre presente.
Me encanta la palabra «actual». Es muy rara en el curso, y es una forma distinta de mostrarnos lo mismo: la felicidad que está ahora. Cuando no tienes nada inventado, figurado o imaginado, lo único que queda es esa felicidad que eres. No hace falta que te rías ni que sonrías; no importa la cara que tengas. Hay una felicidad más allá de los gestos físicos y de las palabras, y es nuestro estado natural.
¿Por qué cuesta verla si siempre es actual?
Porque nos pasamos el día armando paquetes de pensamientos egoístas y toda la parafernalia de la demencia, que ya conoces de memoria. Y aquí hay algo que quiero que entiendas: no se trata de recordar que ayer fue actual. Es actual ahora. Cada vez que respiras, observas, sientes, percibes o piensas, es actual ahora. No hay una noticia más actual que la felicidad que hay en tu interior cuando reconoces esta presencia, este ser compartido que es pura luz y puro Dios.
¿Cómo practicar la Lección 290 hoy?
La lección te invita a afirmarla y reafirmarla: este es el día en que voy en pos de mi actual felicidad y no contemplaré nada que no sea lo que busco. Te lo pongo en pasos:
- Al empezar el día, toma la determinación de reconocer tu felicidad actual instante a instante.
- No busques ver nada que no esté ahí: no fantasees, no armes ilusiones sobre lo que podría salir mal.
- Cada vez que notes que lo hiciste, repite: «Lo único que veo es mi actual felicidad».
- Mantén la atención consciente. Digo «mantener» y no «sostener» porque «sostener» suena como si algo pesara; aquí se trata de ser conscientes.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Lo que cambia es dónde pones la atención: dejas de vivir en lo que imaginas y te encuentras con lo que hay. Si hoy no sientes nada especial, no pasa nada; la práctica es entrenamiento, y esta lección pide una práctica muy profunda y muy sostenida en la actualidad. Si lo que llevas dentro es un sufrimiento fuerte, acompáñate también de un profesional de la salud mental. Y mañana seguimos con la Lección 291, sobre el día de sosiego y de paz. Si quieres profundizar en esta forma de mirar, te recomiendo cómo se practica la mente alerta.
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