Lección 315: Los regalos de mis hermanos son míos
Vas por la calle, de mal humor, y de pronto alguien te sonríe. Sin motivo. Cambia algo por dentro y sigues caminando distinto. ¿Eso fue casualidad o fue un regalo que te estaban haciendo?
¿Qué significa «Todos los regalos que mis hermanos hacen me pertenecen»?
Te lo explico simple: cada gesto de amor que ves en otra persona es un regalo que también es para ti. Estás en una reunión y alguien sonríe, alguien expresa compasión, alguien agradece algo que ocurrió, alguien abraza a otro. En cada una de esas situaciones puedes reconocer un regalo que estás recibiendo. Y no hace falta que sea algo personal: a veces ves a alguien sonriendo y eso te cambia el humor.
Esta lección viene justo después de la Lección 314, en la que buscas un futuro diferente del pasado. Y aquí aparece una nueva perspectiva sobre cada momento: de manera constante se están dando estos pequeños regalos, y hoy los vas a reconocer.
¿Por qué cuesta recibir lo que ya está llegando?
Los regalos ocurren instante a instante. Te sientas en una plaza, escuchas unos pájaros, ves una paloma que corretea, te ríes: ahí también hay un regalo. Entonces, ¿por qué no los vemos siempre? Porque el trabajo no es lograr que los regalos lleguen, sino tener la capacidad de aceptarlos. Y esa capacidad crece cuando estás más abierto, más expandido y más compasivo.
Yo te lo puedo garantizar por lo que he vivido en este camino: cuando empiezo a estar despierto a esos regalos, empiezo a recibir una cantidad enorme de mensajes y situaciones de agradecimiento. Y no necesariamente por aplicar Un Curso de Milagros, que es solo un libro dentro de este camino. Pasa cuando las personas expresan el amor que son, el que aparece de manera natural cuando te liberas de los miedos.
Fíjate en lo que dice la lección: cada persona que encuentra el camino a Dios se convierte en tu salvador, te señala el camino y te asegura que lo que ha aprendido también te pertenece. Por eso es importante recordar esto: lo único que se puede compartir es lo que somos. No es dinero, no es ropa, no son objetos materiales. Esa sonrisa surge desde el amor, esa gratitud surge desde el amor, ese instante de perdonar algo surge desde el reconocimiento del amor.
¿Cómo practicar la Lección 315 hoy?
Aquí tienes los pasos que yo te propongo:
- Empieza el día recordando la idea: «Todos los regalos que mis hermanos hacen me pertenecen».
- Mantente atento durante el día. Busca una sonrisa, una gratitud, un gesto de compasión, un momento de amor en cualquier persona, o incluso en un sonido o en una escena simple.
- Cuando lo veas, no lo dejes pasar. Reconoce que ese mensaje es para ti y acéptalo como propio.
- Haz la oración devocional: «Gracias, Padre, por los muchos regalos que me llegan hoy y todos los días, procedentes de cada Hijo de Dios».
- Termina el día con la idea de que estos regalos son ilimitados y de que ahora vas a mostrar tu agradecimiento.
Hoy es un día de agradecimiento, de júbilo, de dicha. Un día para abrazar a cada hermano y observar con atención lo que te llega de manera constante.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si no veo nada?
Cambia la forma en que miras tu día: lo que antes pasaba desapercibido empieza a tener valor, y empiezas a ver que no estás solo en esto. Lo que ves en el otro no es ajeno a ti. Si hoy sientes que no ves ningún regalo, no te juzgues. Quédate atento, sin forzar nada, porque están todo el tiempo y tu capacidad de aceptarlos se va ampliando con la práctica.
Mañana damos otro paso: no solo recibimos los regalos de los demás, sino que también los que tú das te pertenecen. Lo veremos en la Lección 316, sobre los regalos que haces a tus hermanos. Y si quieres entender mejor cómo se libera lo que bloquea esa apertura, mira qué es el perdón de verdad.
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