Lección 310: Paso este día sin miedo
Llegas a la lección 310, después de meses de trabajo diario, y quizá te preguntas: «¿por qué sigo hablando del miedo si ya recorrí tanto camino?». Es una pregunta honesta, y la respuesta es el corazón de esta lección. Te la explico con calma, porque hoy es un día especial dentro del libro de ejercicios.
¿Qué significa pasar el día sin miedo y lleno de amor?
Con esta lección terminamos la porción dedicada al segundo advenimiento, y quiero que veas el énfasis que pone Jesús. Ya llevamos mucho trabajo hecho, una gran labor, y aun así nos sigue puntualizando lo mismo: la importancia de soltar los miedos.
La razón está en el libro de texto: hay dos emociones, el miedo y el amor. El miedo lo inventaste tú. El amor no es una emoción más: en realidad es lo que somos. Por eso la lección propone vivir un día entero sin miedo y lleno de amor, y por eso hay tanto énfasis en este tema.
Y fíjate en algo: cada lección es un ejemplo de cómo vivir, incluso en un mundo físico donde vemos un cuerpo. A esta altura ya tienes identificado, en gran medida, que no eres ese cuerpo, sino que el cuerpo es un receptáculo que la mente eligió para experimentarse como separada.
¿Por qué todavía aparece el miedo?
Te cuento algo que no entendía de pequeño. Recuerdo estar acostado en la cama sin comprender cómo podía pensar solamente mis propios pensamientos. Quizá había algún recuerdo de la mente conectada, donde todos somos el mismo pensamiento, y no me cabía por qué no podía pensar lo que pensaban mis hermanos u otras personas, y por qué en mi mente solo estaban los pensamientos individuales.
En esta experiencia tenemos pensamientos individuales, y son los que toca trascender. No necesariamente desaparecen, porque cada uno tiene sus recuerdos particulares, pero no son los pensamientos reales: no son los de Dios ni los que nos unen.
Si todavía estás aprendiendo, haciendo lecciones y viviendo en este mundo, es porque hay un espacio de tu mente donde el miedo aparece. Y lo que toca es liberarlo, no esconderlo. Quien ha resuelto el origen del miedo y ha visto que esa causa es una ilusión ya no necesita ocultarlo, porque ha encontrado el amor.
¿Cómo practicar la lección 310 hoy?
Esta lección habla de un júbilo que no se mide en días ni en horas, porque llega «desde el cielo». Ese júbilo no está en un instante ligado al pasado o al futuro, sino en el presente, en el ahora. Para encontrarlo, haz esto:
- Empieza el día recordando la frase de la lección y lee con detenimiento la parte inicial, que es muy hermosa.
- Ten presente a Jesús: reconoce que es el guía en el plan de la expiación y que hoy pasas el día junto a él.
- Háblale durante el día y escucha su respuesta, para recibir su sabiduría.
- Cuando aparezca un miedo, reconócelo como una parte que todavía toca liberar, en lugar de pelearte con él.
- Vuelve al presente, donde el miedo no tiene cabida.
Si quieres profundizar en esto, te sirve leer cómo liberarse del miedo con Un Curso de Milagros. Y si vienes siguiendo el libro, repasa la lección 309, donde no tienes miedo de mirar dentro de ti, y avanza después a la lección 311, sobre el juicio.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Empiezas a entender que la mente no piensa por separado. Pueden llegar pensamientos que van mucho más allá de los individuales: pensamientos compartidos, lo que se puede dar, la voz misma hablando en tu interior.
Si hoy no sientes ese júbilo, no pasa nada. Hoy es un día clave: la tarea es tener presente a Jesús y reconocer que hay alguien que va de la mano contigo, que tienes que recibirlo y escucharlo. Si el miedo te desborda o el sufrimiento es fuerte, acompáñate también de un profesional. Practica con sencillez: pasar este día sin miedo y lleno de amor ya es suficiente trabajo, y es una tarea hermosa.
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